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🐍☕ LA COLUMNA: Tostándose a rayo de sol

Ayer, durante la conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum utilizó como ejemplo de músculo político la concentración realizada el domingo en la Plaza de la Mexicanidad de nuestra querida ciudad Juárez. Al destacar la capacidad de convocatoria del movimiento, dejó una expresión que terminó retratando mucho más de lo que quizá pretendía: “a rayo de sol”.

Tras una de sus ya icónicas risas que preceden una respuesta “contundente”, la Presidente Sheinbaum dijo: “Vean las tomas de ellos, con dos expresidentes, es un lugar cerrado, ni siquiera se alcanza a ver cuánta gente había ahí”.

A estas lenguas viperinas no les toca aclarar nada, pero como tip para quien llegase a leernos, es precisamente en un espacio cerrado donde se pueden hacer mejores cálculos de multitudes, porque en una plaza como la X, las personas se encontraban una buena parte si concentradas a rayo de sol, pero otras tantas estaban dispersas en las áreas verdes de los alrededores, donde muchos huyeron de esa resolana.

Luego continuo, Sheinbaum, “bueno en ciudad Juárez fueron 30 mil personas o 40 mil no sé cuantas dijeron”.

Es de llamar la atención que desde el centro del país suele observarse a Ciudad Juárez a través de cifras, estimaciones y balances políticos.

Cuántos asistieron, cuántos llenaron la plaza, cuántos respaldan un proyecto. El análisis termina concentrado en los números, mientras la experiencia de quienes estuvieron presentes queda relegada a un segundo plano.

Detrás de cada fotografía aérea existían personas que llegaron desde muy temprano. Adultos mayores, mujeres, trabajadores, jóvenes y familias enteras permanecieron durante horas bajo el intenso calor fronterizo, de ese que a los del sur tanto espanta por lo seco y brutal.

Quizá nadie le dijo a la presidente que desde las primeras horas de la mañana comenzaron a llegar contingentes para ocupar espacios en una explanada donde el sol juarense se convirtió en protagonista absoluto.

Si, la imagen resulta poderosa. Miles de personas reunidas para escuchar a la titular del Ejecutivo federal. Pero esto también invita a reflexionar sobre una costumbre profundamente arraigada en la política mexicana: medir el éxito de un evento por la cantidad de asistentes y dejar en segundo término las condiciones en las que esos ciudadanos participan.

¿Quién sin necesidad o presión se levantaría de madrugada un domingo, para acudir voluntariamente a asolearse por tres o cuatro horas en Juárez o cualquier parte del mundo?

Ciudad Juárez es una ciudad trabajadora, dinámica y resiliente, pero también enfrenta importantes desafíos sociales.

De acuerdo con mediciones recientes del CONEVAL, alrededor de una cuarta parte de la población vive en condiciones de pobreza y una proporción mayor enfrenta algún tipo de carencia social.

Es triste decirlo pero en la gallopa de estas multitudes rara vez predominan empresarios, directivos o profesionistas acomodados, al menos en la condición de acarreados.

La presencia más constante suele encontrarse entre sectores populares, personas que enfrentan necesidades cotidianas y que muchas veces observan estos eventos como una oportunidad de participación, cercanía o recibir y preservar apoyos.

Detrás de cada multitud existe una historia individual. Existe una persona con nombre, familia, preocupaciones y necesidades concretas. El pueblo como concepto genérico significa menos que nada si no piensas en el individuo.

El verdadero músculo político no debería medirse únicamente por una masa reunida en una plaza, sino por la calidad de vida de cada persona ahí presente.

Hasta mañana.

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