Empezamos la semana de capa caída ante la derrota de nuestra Selección Nacional ante el conjunto de Inglaterra. Los expertos en futbol, que también tienen lengua viperina, le dieron recio a la mesa al decir que luego de tantos años El Tri no ha sabido como ganarles a las selecciones europeas.
A tiro por viaje nos están maltratando, dicen, al tiempo que levantan el bote de liquido ambarino y le dan un sorbo, bueno esto anoche, porque hoy en la mañana más de uno amaneció ya de vuelta a la vida real, que se atiende afuera de los estadios o de los canales televisivos.
Y así, también nosotros regresamos a los temas que calan o al menos incomodan a más de uno.
Este fin de semana el Fiscal de Distrito de la Zona Norte, Carlos Manuel Salas, puso el dedo en la llaga al soltar una declaración que debería hacer que más de uno se preparen para la acción porque no puede quedar en solo eso.
Reveló que grupos criminales están operando un esquema fraudulento para despojar de sus propiedades a ciudadanos en esta frontera, utilizando documentación irregular y hasta con la participación de notarías.
Según explicó, existen casos en los que se presentan poderes notariales otorgados mediante la suplantación de identidad de los verdaderos propietarios, con documentos cuya autenticidad aparentemente no fue verificada de manera adecuada.
Incluso mencionó que algunas operaciones podrían involucrar notarías de Durango y Coahuila, desde donde se elaboran estos instrumentos para posteriormente vender inmuebles en Juárez.
De acuerdo con el fiscal, muchos de los dueños ni siquiera saben que ya perdieron sus propiedades hasta que intentan regresar o realizar algún trámite. Y lo peor es que estos grupos delictivos son violentos y se respaldan de personas armadas que intimidan y amenazan a quienes intentan defender su patrimonio.
La pregunta obligada es: si la autoridad ya conoce el modus operandi, ¿qué está haciendo para frenarlo? ¿Cuántas investigaciones existen? ¿Cuántas notarías están siendo revisadas? ¿Cuántos funcionarios podrían estar incurriendo en negligencia o complicidad?
Y hablando de casos donde la autoridad actúa con poca diligencia, con una sospechosa laxitud, ayer fuimos a las instalaciones de la recicladora Centro de Acopio GCC, ubicada en el kilómetro 26 de la carretera a Nuevo Casas Grandes.
Ustedes recordarán que casi toda la semana pasada ese lugar fue el centro de un gran incendio, cuyo control apenas se logro tras cuatro días de arduo trabajo del cuerpo de bomberos. Apenas el jueves Protección Civil dio a conocer que se había controlado el 95% del fuego, pero que aún faltaba lo más difícil, que es el calor que se encontraba en el corazón de las montañas de desperdicios que ahí se reciclaban.
Este siniestro incluso sirvió como argumento para anunciar operativos de revisión a recicladoras y centros de acopio.
Sin embargo, una visita realizada por CDJ Web Noticias confirmó que las instalaciones ya volvieron a operar. De nueva cuenta se observa el ingreso y acumulación de materiales, principalmente madera, y lo más llamativo es que no existe ningún sello visible de clausura.
Por cierto, la presencia de este medio no pasó desapercibida. Personal del lugar comenzó a tomar fotografías y a reportar de inmediato a sus superiores que había periodistas documentando la actividad.
Entonces vuelven las dudas: ¿la empresa fue sancionada? ¿Recibió alguna multa? ¿Ya cumplió todas las medidas de seguridad? ¿O simplemente todo quedó en el susto y la operación continuó como si nada hubiera ocurrido?
Sería deseable que las autoridades expliquen con claridad cuál es el estatus legal de ese centro de acopio, porque la transparencia siempre evita suspicacias.
Mientras tanto, en Ciudad Juárez parece repetirse una historia conocida: las autoridades reconocen problemas graves, anuncian acciones contundentes… pero la percepción ciudadana es que muchas cosas siguen exactamente igual.
Hasta mañana.







