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🐍📰 🇲🇽 LA COLUMNA: Que la soberanía no termine mordiendo a la democracia… 🗳️🔥

Treinta y tres horas de debate en San Lázaro, fueron suficientes para sacar una sucia y vapuleada reforma electoral que, bajo el argumento de blindar la soberanía nacional, convierte la “intervención extranjera” en causal de nulidad de elecciones.

Desafortunadamente en el texto que esta en camino en convertirse constituyente, nadie explicó con precisión qué será considerado intervención y qué no.

La iniciativa fue aprobada por Morena, PT y Verde entre discursos patrióticos y llamados a proteger al país de influencias externas.

Ricardo Monreal la defendió como un paladín elocuente y aseguró desgarrándose las vestiduras que México debe evitar cualquier desequilibrio en sus procesos democráticos provocado desde el extranjero.

Ya antes, la presidente Claudia Sheinbaum reconoció que primero había que existir la norma y después vendría la tarea de definir de que se trataba con claridad, o lo que es más apegado a sus palabras “cuáles serían las características de una intervención”.

Acá se ve más como ya pidieron el garrote y después verán pega en el país.

Ya en el pasado hemos sido testigos como las palabras ambiguas suelen terminar convertidas en herramientas muy precisas cuando llega la temporada electoral.

Y bajo una definición demasiado amplia, podrían entrar desde posicionamientos de gobiernos extranjeros hasta publicaciones periodísticas internacionales, campañas digitales, declaraciones empresariales o tendencias en redes sociales impulsadas fuera del país.

Un terreno tan amplio daría pie a casi cualquier interpretación conveniente. Por eso en la oposición hicieron hasta lo impensable para evitar que esto prosperará.

Legisladoras panistas advirtieron que el concepto podría utilizarse para desacreditar procesos incómodos o construir narrativas de desestabilización política. Se debe aclarar que la reforma no aplicará para la elección de 2027 porque es tiempo insuficiente para sacar la ley secundaria.

Empero el mensaje político ya quedó sembrado rumbo al 2030: el oficialismo quiere reservarse una herramienta poderosa para cuestionar resultados bajo el argumento de la soberanía.

En Chihuahua la lectura es difícil evitar la suspicacia, luego de toda la presión política que se cimbra sobre las sienes de Maru Campos.

Por ello las lenguas viperinas sienten que esta reforma podría llegar a ser un traje confeccionado con demasiada precisión para futuras disputas estatales.

Es imposible no suponer que estas reglas dependen más de interpretaciones que de definiciones jurídicas firmes y es cuando esto pasa que la democracia entra a terreno pantanoso.

Mientras tanto, la sesión maratónica terminó retratando el verdadero ambiente político nacional: morenistas acusándose entre ellos de violar la Constitución, reservas aprobadas al vapor, diputados retándose a golpes y llamados a pruebas antidoping en plena tribuna.

El riesgo en estos momentos es que el discurso tan insistente sobre la soberanía que la izquierda ha venido enarbolando, termine avasallando la tan lastimada democracia, que en estos momentos parece ser un derecho constitucional de segunda.

Hasta el lunes.

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