Si, esta bien, clausuraron el Centro de Acopio GCC, pero ¿Qué no aprendimos nada? Nos queda claro que la política local, estatal y federal no es preventiva, sino reactiva con las consecuencias que eso conlleva y que pudimos ver en su clara dimensión esta semana con el paradójico daño que genero la recicladora ubicada en la carretera a Casas Grandes.
Porque esto piden a los cuatro vientos los grupos ambientalistas: Los riesgos de contaminación se combaten con prevención, supervisión y aplicación de la ley. Hoy la atención está sobre ese predio clausurado por la Profepa, pero la ciudad mantiene otros focos de emisiones que durante años han operado a la vista de todos sin la mínima atención de las autoridades.
Las quemas de materiales contaminantes se encuentran perfectamente ubicables en la zona del kilómetro 20, así como en el sector de Ejército Nacional y México 68. Durante las noches, vecinos observan la quema de diversos materiales que generan densas columnas de humo.
El tema dejó de ser un comentario aislado. Agrupaciones proambientales lo han colocado sobre la mesa en reuniones, foros y comités vecinales, donde insisten en que la autoridad actúe porque en ese tema la contingencia ambiental es diariamente.
El llamado es para que dejen de hacerse de la vista gorda tanto la Profepa, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología del Estado, la Dirección de Ecología del Municipio, Protección Civil, Desarrollo Urbano y los propios regidores del Ayuntamiento.
Cada una de esas instancias cuenta con facultades para supervisar, inspeccionar, sancionar o impulsar acciones que permitan terminar con prácticas que afectan la calidad del aire.
La exigencia también es muy concreta: supervisión permanente, sanciones para quien incumpla y medidas que obliguen a dejar de contaminar. La salud pública pesa más que cualquier argumento utilizado para justificar procesos que generan emisiones contaminantes. Ciudad Juárez vive una realidad ambiental compleja y cada fuente adicional de contaminación representa un impacto directo para miles de familias.
Si bien es cierto que las denuncias vecinales siguen un camino distinto al de una querella formal, porque surgen en reuniones comunitarias, en comités de vecinos y en distintos espacios de participación ciudadana.
Ahí se repiten los mismos señalamientos: humo constante durante las noches y a veces también en el día, olores intensos y preocupación por las afectaciones respiratorias. Ese cúmulo de reportes merece inspecciones de campo y una respuesta institucional que dé certeza a la población.
A ello se suma otro elemento que circula entre habitantes de esos sectores. Existen versiones de que algunos hornos podrían utilizarse para procesos distintos a la fabricación de ladrillo y relacionados con actividades fuera de la ley. ¿A qué se refieren? Piensa mal y acertarás.
La legislación ofrece herramientas suficientes. La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente del Estado de Chihuahua y los reglamentos municipales facultan a las autoridades para inspeccionar fuentes contaminantes, imponer sanciones, ordenar clausuras y presentar las denuncias correspondientes cuando existan violaciones a la normatividad ambiental.
Hace apenas unos días la Dirección de Ecología destacó que Ciudad Juárez cuenta con monitoreo permanente de la calidad del aire. Ese sistema representa una oportunidad para detectar incrementos en los niveles de contaminación y desplegar inspecciones inmediatas en las zonas donde aparezcan emisiones fuera de lo habitual.
La tecnología encuentra su verdadero valor cuando deriva en acciones concretas, cualquier otra cosa suena a demagogia.
Hasta el lunes.







