Dice el líder de la bancada guinda en el Congreso, Cuauhtémoc Estrada, que estamos a días de la definición del que será coordinador de la defensa de la soberanía en el estado de Chihuahua. Del candidato que todavía no es candidato, pues.
La política, siempre tan dada a la simulación, nos tiene en esa etapa donde a las cosas no se les llama por su nombre, para no agraviar la ley. No son candidatos, porque no son los tiempos. Van a hacer campañas anticipadas que no son campañas, porque se les llamará coordinación territorial o algo así.
Tan es así, que Yanko Durán, la titular de la autoridad electoral quiso decirles descarados a los adelantados, por todo el despliegue de publicidad que de manera espontánea -según los aguzados de la política- apareció en bardas y espectaculares. Pero la misma Yanko baja las manos y se dice imposibilitada para actuar.
La trácala les funcionó a los cínicos.
Pues ayer corrió el run run de que Chihuahua ya estaba definido, pero hasta el momento no se ha dicho oficialmente esta boca es mía. Lo que sí se supo -por el mismo Temoc- es que algunos estados ya tomaron su decisión o la tomaron por ellos.
Esto, porque hay quienes aseguran que la Presidenta con A se apuró a mover las piezas porque, dicen, cierto macuspano estaría despertando de su letargo. Y como es vagazo, dicen, le hizo sudar frío en Sinaloa, cuando sin el menor pudor Ruben Rocha se apersono por más de 30 horas en el gobierno.
Quesque no aviso. Supongamos que no, guiño, guiño.
Por mientras llega la definición, los intentos por bajar el fuego amigo entre los dos principales equipos han sido varios. Ya los jaló en su momento la dirigente nacional, Ariadna Montiel, los junto en una marcha por la soberanía y después hubo un eventito por estas tierras, en el distrito 3.
Vamos a hablar de quienes son las figuras visibles de estos dos equipos. Del lado de Andrea Chávez, a quien se le conoce como la becaria del senador Adan Augusto López, está Juan Carlos Loera y su sobrina, la líder estatal de MORENA, Brigitte Granados.
Además se le sumó el senador y exgobernador Javier Corral y por el PT Lilia Aguilar.
En la esquina contraria esta el alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar, respaldado por el presidente del Consejo Estatal de Morena, Hugo González, su hermano Alejandro, numerosos perfiles de liderazgo azul y uno que otro morenista de cepa que, curiosamente, ya prefiere presentarse como obradorista.
Si fueran solo Cruz y Andrea, sin duda, los dos tendrían posibilidades de cerrar filas, sea el resultado que sea, pero lo malo es que existen los irreconciliables.
El primero es Juan Carlos Loera, quien aspira a ser alcalde en Juárez. Desde hace años, este compa trae atravesado a Cruz. Las razones pueden ser muchas. Una de ellas, dicen quienes conocen el pleito, es que lo considera un advenedizo, camaleón y robaespacios, por aquello de venir de una larga trayectoria panista antes de brincar a Movimiento Ciudadano y terminar recalando en Morena.
Otros señalan que simple y sencillamente a Loera le cae gordo. A veces eso es suficiente para cantarse un tiro en un juego de beis.
El segundo irreconciliable es Javier Corral, y aquí sí hay historia para escribir una novela.
Corral y Cruz fueron compadres, meros compas, de esos que se compartían la torta. Hoy son rivales a muerte. Corral no ha tenido el menor empacho en llamar a Cruz corrupto, duartista, socio de Maru Campos y cuanto adjetivo le ha venido a la mano. Javier sabe muchas palabras; algunas hasta las dice con una seguridad que hace pensar que las entiende.
Pero el pleito viene de lejos. Hace casi 20 años, Javier Corral y Cruz Pérez Cuéllar compitieron por una candidatura al Senado, plurinominal, claro, junto con Carlos Borruel. En aquella contienda, Crucito les hizo capirucho: les ganó.
Corral se fue a llorar al nacional. Argumentó que Cruz había hecho trampa y que hubo acarreo, con el respaldo, en aquel entonces, de Teto Murguía. Y desde México llegó el manotazo en la mesa: le arrebataron a Crucito la candidatura y se la dieron al llorón.
Años después, Cruz tomó otro camino. Se fue a Movimiento Ciudadano, tuvo un par de elecciones y luego decidió retirarse temporalmente de la política. Hasta que regresó con las siglas de Morena, justo cuando el partido estaba en su mejor momento. El resto ya lo conocemos: senador y dos veces alcalde.
El tercer frente está en el PT, donde también se habla de una disputa familiar con implicaciones políticas. Lilia Aguilar está con Andrea; América Aguilar, con Cruz. Y ahí también hay quien dice que las herederas de don Rubén Aguilar Gil, fundador del PT y viejo palero del PRI y hasta del PAN, más que casarse con una causa, están asegurando futuro.
Para no extendernos más, solo darle parte de la razón a Cuauhtémoc. Sea cual sea el resultado los equipos se reunirán, mandaran señales de unidad, hablaran de proyecto y de soberanía, pero debajo de la mesa seguirán volando los chingadazos.
PD. Para Luisa María Alcalde: esta es una opinión. Pero si quieren, no es opinión.







