Existe una vieja fábula que muchos escuchamos durante la infancia. Cuenta la historia de un alacrán atrapado sobre una roca en medio de una inundación. El agua seguía creciendo y el animal sabía que en cualquier momento terminaría ahogado. En eso apareció una rana nadando cerca y el alacrán le pidió ayuda.
“Ranita, acércate y llévame sobre tu lomo hasta la parte alta de la isla”, suplicó.
La rana respondió con cautela: “Si me acerco, me vas a picar y terminaremos muriendo los dos”.
El alacrán insistió: “¿Cómo crees? Si te pico, también me ahogo yo. Sería una tontería”.
La rana terminó creyendo en sus palabras. El alacrán subió a su espalda y comenzaron a cruzar el agua. A medio camino, el alacrán sintió comezón en su aguijón.
Trató de contenerse pero no pudo, terminó picándole a su salvadora.
La rana, ya herida, alcanzó a reclamarle:
“¿Pues qué no habíamos acordado que no me ibas a picar?”
Y el alacrán respondió:
“Picar está en mi naturaleza”.
Los dos terminaron hundidos en la corriente.
La historia viene a cuento por el momento político que vive Morena, trascendido de una figura de ciudad Juárez, todos lo conocemos, sabemos quien es y como es, el exgobernador Javier Corral Jurado, quien ayer lanzó fuertes señalamientos contra el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar, uno de los perfiles más posicionados del partido que lo abrazo.
Corral utilizó sus espacios personales -su medio creado- para acusar a Pérez Cuéllar de representar al “MaruDuartismo”, y sostuvo que, bajo los principios éticos que Morena asegura defender, el alcalde juarense difícilmente podría convertirse en candidato a la gubernatura.
Todo esto ocurre apenas días después de la asamblea nacional de consejo encabezada por Ariadna Montiel Reyes, donde se refrendó el discurso de que ningún perfil con antecedentes de corrupción debe portar la bandera de la Cuarta Transformación.
Morena intenta fortalecer su narrativa de principios.
En medio de esa discusión, Javier Corral aderezó su elocuencia de tribuno al relacionar a Ariadna y con Cruz.
“Ariadna ha sido especialmente cercana a Cruz Pérez Cuéllar. Montiel ha estado apoyando a Cruz Pérez Cuéllar y a varios de los precandidatos aquí en Chihuahua directamente. Los ha estado apoyando con toda su estructura, con todo su grupo político. Ahora ya como presidenta de Morena, yo entiendo que debe tener una actitud y una postura más cuidada; aunque esté con él, debe tomar también una decisión muy clara. Yo no creo que vaya a arriesgar su mandato nacional, su encomienda nacional, por proteger a Pérez Cuéllar”, expresó el exgobernador.
La declaración exhibe las tensiones internas que ya comenzaron a moverse rumbo a la sucesión estatal.
También deja ver que dentro del propio movimiento existen grupos, alianzas y proyectos distintos que buscan posicionarse desde ahora para la competencia del 2027.
El problema para Javier Corral consiste en que Cruz Pérez Cuéllar aparece encabezando diversas encuestas Juárez y mantiene presencia importante rumbo al futuro político del estado.
No hay compadre que no haga daño, dirían las lenguas viperinas al recordar que uno bautizo ante el santisimo a la descendencia del otro cuando ambos comulgaban con el partido que ahora odian.
Recordemos que durante décadas “Luigi” (como se le conoce) construyó su carrera dentro del panismo mediante cargos legislativos y posiciones de representación proporcional.
Más adelante terminó incorporado al proyecto de la Cuarta Transformación, donde recibió una senaduría que le otorgó fuero por acusaciones de corrupción, y subrayo, corrupción, que pesaban sobre su cabeza.
Por eso dentro de Morena muchos comienzan a preguntarse hasta dónde llegará la paciencia de la dirigencia nacional frente a este tipo de confrontaciones internas protagonizadas por figuras recién incorporadas al movimiento.
Hasta mañana







