🦗🗞️ COLUMNA: Para estos chapulines, se nos acabó el flit 🚫🧴

Hoy por hoy la ideología y la lealtad política se quedaron en el pasado ya anacrónico de los 90’s. Lo que ocurre en la política chihuahuense —y en México en general— retrata un chapulineo abierto, sistemático y, por momentos, francamente obsceno.

Una cosa es evolucionar en ideas; otra muy distinta es brincar de izquierda a derecha como quien cambia de camiseta de vestimenta según mejor acomode la temporada.

El caso de los chihuahuitas Marco Quezada y Miguel La Torre lo ilustra inmejorablemente. El primero vivió las mieles en el PRI, que lo arropó hasta hacerlo alcalde y el segundo vivió del PAN hasta ser diputado local.

Ambos saltaron hacia Morena y decidieron reírse de su propia incongruencia. Contrataron un programa de radio al que denominaron “Los Chapulines”.

Y el fenómeno se expande.

La exdelegada de Semarnat Brenda Ríos militó en el Partido Verde Ecologista, navegó entre corrientes políticas —con cercanías al leonesismo— y hoy levanta la mano para buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Chihuahua.

Otro chihuahuita en esta misma situación es Alan “El Cabrito” Falomir también construye su propio zigzag: raíces panistas, paso por Movimiento Ciudadano y regreso al PAN con la mira en la alcaldía de la capital. Un recorrido que refleja cálculo político en tiempo real.

Ahora vámonos por los de acá del norte. Ya es muy sabido que Mayra Chávez siguió ruta similar: formación priista y hoy integración al proyecto de Morena, con aspiración a la alcaldía de Ciudad Juárez dentro del mismo equipo que impulsa a Cruz Pérez Cuéllar rumbo a la gubernatura.

Y al ampliar la mirada, el patrón se repite.

Cruz Pérez Cuéllar gobierna Juárez tras pasar por PAN, Movimiento Ciudadano y Morena. Junto con él se llevo a buena parte de su equipo, que lo acompaño su trayectoria panista: Héctor Ortíz, su secretario del Ayuntamiento y el hoy fallecido Arturo Urquidi.

La nomina manda y donde esta el hueso esta la lealtad.

La lista parece interminable. Claro que evocamos al exgobernador Javier Corral que edificó su carrera en el albiazul, de donde succionó dinero y poder por décadas, pero hoy es uno de sus críticos más duros desde el entorno morenista.

Lo mismo pasó con el hoy diputado por MORENA Oscar Avitia, quien fuera secretario de Educación en la era coralista. Rossana Díaz transita de Morena al Verde.

En otra esquina, Lili Téllez: llegó al Senado impulsada por Morena, rompió con ese partido y hoy se posiciona como una de sus opositoras más visibles, con cercanía al panismo.

La lista crece, se multiplica, se vuelve constante. Pudiéramos hacer esto por horas.

Pero ¿A qué viene toda esta referenciación?

Pues porque los chapulines en Chihuahua y Juárez, cada uno de ellos, tienen probabilidad de quedarse con las mejores candidaturas en el 2027. En la capital tanto Brenda, como Marco y Latorre, están bien posicionados en las encuestas. Por esta frontera, la alianza de Mayra Chávez con Cruz, la mantienen entre las tres mejores posibilidades que tiene MORENA para la alcaldía.

Dentro de ese reacomodo, Morena exhibe tensiones internas cada vez más visibles.

Los puros que detentan las riendas del Comité Estatal con alianzas nacionales, frente a los chapulines que ya presumen tener el Consejo y tener el control de la plaza.

Y dentro de esa diferencia, a estas alturas ya se pueden ver los polvos de un par escaramuzas vigentes.

¿Al final ganará la fuerza local o nacional?

Hasta mañana.

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