Dicen que cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde, y algo de eso se vive en las juntas informativas que todos los miércoles se verifican en la sede del Comité Directivo Municipal del PAN en Juárez, de la 16 de septiembre y 5 de mayo.
Resulta que el dirigente local, Ulises Pacheco, se obstina en lanzar duras críticas contra la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, a la que calificó como la peor operadora política del gobierno estatal en la frontera.
El detalle es que hace apenas unos meses él mismo formaba parte de esa estructura, bajo las órdenes de Bianca Nevárez, y según cuentan las lenguas viperinas, fue por meses precisamente el enlace de la instancia oficial con el partido.
Por eso, sus críticas suenan extrañas para quienes conocen la historia completa. Porque se sabe que fue él quien se encargaba de promover la insignia política en el área donde devengaba salario como director y en algún momento coordinar las actividades de tierra.
De ahí que varios panistas se pregunten si el reclamo va dirigido a sus antiguos compañeros… o a su propio desempeño.
Más aún, los resultados electorales recientes ofrecen elementos interesantes para el análisis. Gilberto Loya, titular de la SSPE, fue el único operador político del estado que logró sacar adelante un distrito local en Ciudad Juárez durante la elección pasada.
Y eso que estuvieron metidos hasta las trancas personalidades como Oscar Ibañez y el propio Manuel Carreón. Pancho Barrio -en paz descanse- no se mantuvo ajeno, pues podría decirse que fue su última batalla política.
Gilberto ganó y lo hizo en condiciones nada sencillas: frente a la poderosa estructura de la 4T, al trabajo territorial habilidoso del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y a una candidata que pocos daban por competitiva, pésima más bien es la palabra.
Mientras tanto, otros perfiles del mismo grupo político tuvieron resultados menos favorables. Austria Galindo, hoy subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, compitió en uno de los distritos que en el papel lucían más accesibles para Acción Nacional y el desenlace quedó lejos de las expectativas. Perdió, pues, para no andar con rodeos.
Por eso, entre varios liderazgos azules consideran que las descalificaciones de Ulises Pacheco tienen más aroma ingratitud que análisis objetivo. Y
Como si eso fuera poco, en la más reciente de esas juntas internas el dirigente municipal presumió que será él quien “palomee” las candidaturas del PAN en Juárez para el próximo proceso electoral.
La frase cayó en el escepticismo entre quienes le saben y en realidad consideran que esa decisión deberá pasar por filtros estatales y nacionales.
La postura contrasta con el mensaje del dirigente nacional Jorge Romero, quien ha reiterado que el partido apostará por los perfiles más competitivos, con independencia de amistades o grupos internos.
Y es que Ulises Pacheco se siente respaldado por su cercanía con la presidente estatal Daniela Álvarez. Sin embargo, ese respaldo personal sirve hasta cierto punto. Al final, lo que cuenta son los resultados.
Daniela quedó en el camino en su intento por llegar al Senado. Ulises, por su parte, también ha acumulado tropiezos en sus aspiraciones recientes, tanto en su intento por presidir la Comisión Estatal de los Derechos Humanos como en su participación en el proceso de selección judicial.
Con ese historial, varios panistas de la frontera observan con reserva el discurso del dirigente municipal. Porque una cosa es tener influencia interna y otra muy distinta construir un proyecto ganador.
Así que la pregunta sigue en el aire dentro del panismo juarense: ¿quién pondrá orden en la casa azul? Y más importante todavía, ¿quién logrará articular un liderazgo competitivo rumbo a la sucesión estatal?
Porque si el PAN quiere volver a ser protagonista en Ciudad Juárez, tarde o temprano tendrá que dejar de lado las disputas internas y concentrarse en lo que realmente importa: construir unidad, ofrecer resultados y presentar candidatos capaces de conectar con el electorado.
Nosotros sabemos quien.
Hasta mañana.






