Ante el próximo proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), representantes del sector industrial y empresarial señalaron que este mecanismo no debe interpretarse como una amenaza para la economía regional, sino como una etapa formal prevista desde la creación del acuerdo comercial.
La primera revisión oficial del tratado está programada para el 1 de julio de 2026, fecha en la que los tres países evaluarán el funcionamiento del acuerdo y determinarán si se amplía su vigencia por 16 años adicionales.
Desde la frontera norte, particularmente en Ciudad Juárez y la región del Borderplex, el tema es considerado estratégico debido a la alta dependencia económica e industrial que existe con el mercado de Norteamérica.
Se destacó que el T-MEC ha sido una pieza clave para consolidar cadenas de suministro integradas, fortalecer la inversión extranjera, generar empleo formal y mantener la competitividad en sectores como el automotriz, manufacturero, médico, electrónico, logístico y de comercio exterior.
“El proceso debe analizarse con responsabilidad y visión regional. Más que incertidumbre, se requiere participación con propuestas y datos que permitan fortalecer el acuerdo”, señalaron.
Asimismo, explicaron que existen distintos escenarios dentro del tratado. En caso de que México, Estados Unidos y Canadá coincidan en mantener el acuerdo, el T-MEC se extendería hasta el año 2042. Sin embargo, si no existe consenso en 2026, el tratado no desaparecería automáticamente, ya que entrarían en vigor revisiones anuales hasta 2036, periodo en el que aún podría renovarse.
También se puntualizó la diferencia entre una revisión y una renegociación. Mientras la revisión contempla la evaluación del funcionamiento del tratado y su continuidad, una renegociación implicaría modificar cláusulas de fondo y requeriría procesos legales adicionales en los tres países.
Finalmente, se subrayó que la región Juárez–El Paso representa un punto clave para la competitividad de Norteamérica frente a otras regiones del mundo, por lo que la prioridad debe centrarse en defender la continuidad del T-MEC, fortalecer la proveeduría regional, agilizar los cruces fronterizos y garantizar el cumplimiento normativo para consolidar la integración económica de la frontera.







