Quiero iniciar esta columna con una aclaración no pedida para que la culpabilidad sea manifiesta. Desde la perspectiva de este medio de comunicación tanto la facción guinda como la azul tuvieron eventos exitosos este fin semana. Uno el sábado, con el panismo nacional y otro el domingo con motivo de la festejación del Segundo Aniversario del Segundo Piso de la Transformación.
Sin embargo, por su naturaleza, el encuentro capitalino en respaldo a la gobernadora Maru Campos y la concentración realizada en esta frontera con motivo del informe de Sheinbaum difícilmente pueden compararse como si fueran eventos idénticos.
Las lenguas viperinas han querido convencernos de que basta con contar asistentes para determinar quién tiene más músculo político o quién lleva ventaja rumbo a futuras contiendas, pero el tema tiene mucho que ver más que juntar masas.
Por un lado, los simpatizantes de Maru Campos destacan que lograron llenar a su máxima capacidad el Centro de Convenciones de Chihuahua, mientras que los partidarios del alcalde Cruz presumen que en la Plaza de la Mexicanidad reunieron al menos el doble de personas.
Ambos tienen razón -como dijo mi abogado- parcialmente, pero por citar un ejemplo, el evento de la capital tuvo un ingrediente que le otorgó una proyección distinta: la presencia de figuras emblemáticas del panismo nacional, entre ellas los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, la dirigencia nacional del PAN, y otras muchas figuras que no vienen al caso mencionar.
Prácticamente todos los líderes de la oposición del país reunidos. Fue un acto con repercusión nacional.
En contraste, la concentración de Ciudad Juárez formó parte de una serie de eventos similares realizados simultáneamente en decenas de ciudades del país. Sí, fue multitudinaria y reunió a más asistentes que la realizada en Chihuahua, pero no tuvo el mismo nivel de atención política nacional.
Incluso, muchos asistentes desconocían con precisión el motivo central de la convocatoria y cientos se retiraron antes del mensaje presidencial, luego de permanecer durante horas bajo el sol, pues fueron acarreados muy temprano.
Tampoco es de espantarse la movilización, que ambos eventos la tuvieron, no se saben de otra los operadores de partidos y grupos.
En unos casos prevaleció la operación de estructuras oficiales y partidistas; en otros, la capacidad de convocatoria vinculada a programas y redes de apoyo federales y municipales. Pensar que uno fue completamente espontáneo y el otro totalmente organizado sería faltar a la realidad política mexicana.
Ahora bien, donde sí coinciden las cuentas es en el costo. Diversos operadores políticos estiman que movilizar a una persona a este tipo de concentraciones implica gastos promedio -tan diferendos como el mover al punto una persona de la periferia o a una más de otro municipio- que oscilan entre los 600 y hasta mil 500 pesos por asistente, considerando transporte, alimentos, combustible, materiales promocionales y logística básica.
Haciendo cuentas el costo fue millonario de ambos eventos, aunque eso no quiere decir que todo corrió por parte de los organizadores, como dijo Cuauhtémoc Estrada, algunos grupos o liderazgos hasta hacen coperacha para los acarreos.
En síntesis, comparar ambos eventos únicamente por el número de asistentes sería como comparar peras con manzanas. Uno destacó por su alcance y respaldo nacional dentro del panismo; el otro por su capacidad de convocatoria masiva en torno al movimiento gobernante.
Cada quien ganó en su terreno y, de paso, quedó claro que las estructuras políticas están volviendo a ser una prioridad para quienes ya empiezan a mover sus piezas rumbo a los próximos procesos electorales.
⚫ Una despedida lamentable
Antes de cerrar esta entrega, es obligado expresar nuestras condolencias por el fallecimiento de Marco Licón y Adrián Maldonado, ambos funcionarios la Junta Central de Agua y Saneamiento de Ciudad Juárez, quienes perdieron la vida en un trágico accidente automovilístico. Asimismo, seis personas más resultaron lesionadas.
A sus familiares, amigos y compañeros de trabajo les enviamos nuestra solidaridad y deseos de pronta resignación ante esta dolorosa pérdida. Del mismo modo, deseamos una pronta y completa recuperación a quienes resultaron heridos en este lamentable hecho. Descanse en paz







