Ciudad Juárez.- El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, particularmente tras el regreso de Donald Trump a la Presidencia, ha provocado que desaparezca la expectativa que mantenían miles de migrantes de poder ingresar legalmente al vecino país, afirmó el doctor Héctor Padilla, profesor investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Durante una entrevista en Radio UACJ, el especialista en temas de ciudad y frontera, así como en procesos políticos, culturales y migratorios, señaló que durante años las políticas migratorias estadounidenses se caracterizaron por ser cada vez más restrictivas, enfocadas en la contención, la externalización de fronteras y medidas de carácter punitivo.
Explicó que programas como el MPP (Quédate en México) y las disposiciones implementadas bajo el Título 42 mantenían viva la esperanza de que los solicitantes de asilo eventualmente pudieran cruzar a territorio estadounidense, aunque enfrentaran largos periodos de espera y complejos procesos burocráticos.
“Estas políticas generaban situaciones prolongadas de espera. Algunas personas optaban por regresar a sus países, otras buscaban establecerse temporalmente en ciudades fronterizas, pero la mayoría permanecía con la expectativa de que sus trámites avanzaran o que hubiera algún cambio que les permitiera ingresar”, explicó.
Sin embargo, Padilla consideró que el cambio más significativo llegó con el inicio del segundo mandato de Donald Trump, ya que, a su juicio, se canceló de facto la posibilidad de acceder a esos mecanismos migratorios.
“El cambio sustantivo es que esa esperanza desaparece. Prácticamente se cierra la posibilidad de avanzar mediante esos procesos y eso deja a miles de personas en una situación de incertidumbre”, indicó.
El investigador advirtió que muchas personas que ya contaban con citas o que se encontraban en espera de una resolución quedaron varadas en ciudades fronterizas, mientras que otras no pueden regresar a sus países de origen debido a situaciones de violencia, persecución o riesgo para su integridad.
Asimismo, señaló que el incremento de las deportaciones y el endurecimiento de los controles migratorios podrían generar nuevos desafíos para las ciudades fronterizas mexicanas, que deberán enfrentar una mayor permanencia de población migrante sin perspectivas claras de regularización o ingreso a Estados Unidos.







