Las viviendas y fincas abandonadas que permanecen en distintos sectores de la ciudad continúan siendo objeto de intervención por parte de las autoridades municipales debido a los riesgos que representan para la población. Estas estructuras, muchas de ellas con años de abandono, presentan daños considerables que pueden derivar en derrumbes, incendios y otros incidentes que ponen en peligro tanto a vecinos como a personas que transitan por las zonas donde se ubican.
De acuerdo con Francisco García, encargado del área de Inspección y Vigilancia de la Dirección de Ecología, los inmuebles en desuso suelen convertirse además en puntos de acumulación de basura, escombro y fauna nociva, lo que genera problemas de salud pública y deteriora la imagen urbana. La situación resulta especialmente preocupante en vialidades de alta circulación y sectores con importante afluencia peatonal, donde cualquier incidente podría tener consecuencias mayores.
Por ello, el Gobierno Municipal mantiene operativos permanentes de inspección para detectar construcciones que representen un riesgo para la comunidad. Cuando los propietarios no atienden los requerimientos para rehabilitar o asegurar los inmuebles, las dependencias correspondientes pueden proceder con acciones de limpieza, saneamiento e incluso demolición, siempre priorizando la seguridad de la población.
Las autoridades destacaron que estas medidas forman parte de una estrategia de reordenamiento urbano orientada a recuperar espacios en desuso y prevenir accidentes. Asimismo, hicieron un llamado a los propietarios de predios abandonados para que atiendan sus responsabilidades y eviten que estas edificaciones se conviertan en un peligro para transeúntes, automovilistas y habitantes de los sectores donde se encuentran.









