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🐍 LA COLUMNA/El Mundial no es opción

Mientras la Ciudad de México afina los últimos detalles para presumirse mañana ante el mundo como la puerta de entrada al Mundial 2026, la realidad que quita el sueño a los gobernantes en turno puede nublar este escenario.

Por un lado, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta la inconformidad de un sector importante del magisterio agrupado en la CNTE, cuyos reclamos giran alrededor de la Ley del ISSSTE de 2007 y las condiciones de jubilación.

Se trata de una demanda que lleva años sobre la mesa y que adquirió una nueva dimensión durante la pasada campaña presidencial, cuando muchos docentes interpretaron que llegaría una derogación total de la reforma. Pero no fue por falta de entendimiento, bien que marrulleramente se les insinuó.

Pero ahora, el pretexto gubernamental para no hacer valer la palabra apunta a que el impacto financiero de una medida de esa magnitud sería enorme, por lo que el conflicto sigue vivo y con miles de manifestantes ocupando espacios estratégicos de la capital.

El asunto adquiere relevancia porque coincide con la inauguración del Mundial. A un día del silbatazo inicial, el Zócalo capitalino luce rodeado de vallas, filtros de seguridad y restricciones de acceso que han modificado por completo la dinámica del Centro Histórico.

Comerciantes, trabajadores y visitantes han tenido que adaptarse a revisiones y controles que recuerdan más a una zona de máxima seguridad que a una fiesta futbolera. Las autoridades insisten en que se trata de medidas preventivas para garantizar el desarrollo del evento y proteger a los asistentes.

Las movilizaciones incluso alcanzaron algunos de los símbolos mundialistas instalados para la ocasión.

Figuras monumentales de futbolistas colocadas sobre Paseo de la Reforma fueron intervenidas y vandalizadas durante las protestas, convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas en la antesala del torneo. Para los manifestantes, el Mundial representa una vitrina perfecta para amplificar sus demandas ante los ojos del planeta.

A Clara Brugada, por cierto, le toco el reto de las malas condiciones urbanas, baches e inundaciones son muy comunes en este tiempo de lluvias.

A ello se suman las preocupaciones logísticas que han acompañado la organización del campeonato. Medios internacionales han documentado inquietudes relacionadas con seguridad, movilidad, accesos y preparación de sedes, en un contexto donde cualquier incidente adquiere una resonancia global.

Incluso algunas actividades previas de FIFA tuvieron que ajustarse por cuestiones relacionadas con el ambiente de protesta que se vive en la capital mexicana.

Y luego está el tema del dinero.

Porque si algo ha generado conversación entre aficionados de todo el mundo son los costos para asistir al Mundial. Empresarios, analistas y aficionados coinciden en que se trata de uno de los torneos más caros de la historia reciente.

Entre boletos, hospedaje, transporte y alimentación, la experiencia mundialista fácilmente puede representar decenas de miles de pesos para una familia promedio. Incluso Carlos Slim calificó los precios de las entradas como un exceso.

Frente a ese panorama, la escena que se dibuja en Ciudad Juárez parece pertenecer a otro país.

Aquí la conversación gira alrededor de la Feria que se inaugura mañana a las 8 de la noche, que traerá consigo conciertos, juegos mecánicos, puestos de comida y tardes en familia en la Plaza de la Mexicanidad.

Y quizá ahí radica la gran paradoja de estos días.

El Mundial es, sin duda, el evento deportivo más importante del planeta. Sin embargo, para miles de juarenses la mejor fiesta podría encontrarse mucho más cerca de casa. Sin filas interminables, sin tarifas internacionales, sin boletos cotizados como si fueran joyas y sin tener que atravesar filtros para caminar por una plaza pública.

Hasta mañana

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