La rueda de prensa ofrecida ayer por la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, y el coordinador de la bancada azul, Alfredo Chávez, fue ocasión especial para desmentir rumores de escarceos políticos entre ellos y lanzar dos que tres borregos que parecen más bravuconadas para ponerse al corriente con el Gobierno Federal en materia de amenazas legislativas con dedicatoria.
Sobre la mesa colocaron varias propuestas de reforma que ciertamente llevaban destinatario. Entre ellas destacaron la intención de obligar a los partidos a postular mujeres a las gubernaturas, considerar los vínculos con la delincuencia organizada como causal de nulidad de una elección y reducir significativamente el número de regidores en los municipios.
Apenas se anunció la propuesta de monopolizar las candidaturas hacia las divinas, el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar acusó recibo de la “pedradota”.
Desde su trinchera recordó que serán los propios partidos quienes definan, de manera autónoma, los perfiles que competirán en los procesos electorales venideros. Traducido al lenguaje político: nadie desde el Congreso le va a decir a Morena cómo acomodar sus fichas rumbo al 2027.
Sin embargo, la verdadera pedrada que no creemos llegue a descalabrar a nadie, es la iniciativa para incorporar como causal de nulidad de una elección los presuntos vínculos con la delincuencia organizada.
No hace falta ser experto para entender hacia dónde apunta el proyectil. El endoso parece dirigido a la famosa dupla Adán Augusto López y Andrea Chávez, a quienes sus adversarios han intentado vincular políticamente con el grupo de La Barredora.
Lo curioso es que la maniobra parece formar parte de un intercambio de cortesías parlamentarias. Hace apenas unos días el senador Ricardo Monreal impulsó una propuesta para incorporar la intervención extranjera como causal de nulidad electoral, iniciativa que también fue interpretada como un mensaje con nombre y apellido, con rumbo a la Presidencial.
Ahora desde la otra esquina responden con una reforma de características similares. Más que un debate jurídico de fondo, parece el inicio de una larga guerra de señales rumbo a la próxima sucesión.
Y por si faltaban piedras en la canasta, también apareció la propuesta para reducir significativamente el número de regidores en los ayuntamientos.
Esta es una idea que seguramente encontrará simpatías entre una ciudadanía cansada de gobiernos costosos, pero que también toca intereses muy sensibles dentro de todos los partidos.
Después de todo, las regidurías han sido durante años espacios para equilibrar grupos, recompensar lealtades y acomodar acuerdos políticos. En otras palabras, esta no fue dirigida exclusivamente a Morena; fue una lanzada contra buena parte de la clase política, incluidos algunos de los propios.
Al final, la conferencia panista terminó siendo una especie de menú político de mucho veneno pero poca ponzoña: Le dieron a Cruz, a la dupla Adán Augusto-Andrea Chávez y una tercera que alcanzó parejo a prácticamente todos los partidos con la reducción de regidores.
El problema es que mientras las dirigencias se entretienen afinando puntería y calculando impactos electorales, el ciudadano común parece estar concentrado en asuntos bastante más terrenales.
Porque fuera de la burbuja política a la mayoría le preocupa más llegar con dinero suficiente al final de la quincena, sobrevivir a los constantes aumentos en el precio de la gasolina o prepararse para el próximo recibo de electricidad que seguramente volverá a poner a prueba la economía familiar.
Por cierto, hablando de descalabradas, ayer Daniela Álvarez y Alfredo Chávez aprovecharon los chascarrillos para hacer patente que siguen siendo amigos, luego del ya famoso episodio del “pincheo” que la dirigente panista aplicó a su coordinador de bancada frente a los micrófonos.
Moraleja, Daniela: Si tienes enfrente micrófonos, no hables de más. Al último no supimos en realidad ¿Porque no fuiste pinche Alfredo? O ¿Si fuiste?
Hasta mañana







