Las definiciones rumbo a la elección de 2027 comienzan a acelerarse y, conforme avanzan los meses, las dos principales fuerzas políticas de Chihuahua muestran realidades completamente distintas entre Ciudad Juárez y la capital del estado. Mientras en la frontera las piezas ya se están moviendo con claridad y los aspirantes han comenzado a salir abiertamente a la pista, en Chihuahua capital todavía predominan las dudas, las mediciones y los cálculos políticos.
La señal más clara llegó esta semana desde Ciudad Juárez. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar anunció que el próximo 17 de junio solicitará licencia para dedicarse de tiempo completo a promover su proyecto político rumbo a la gubernatura. En realidad, pocos pueden decir que se trata de una sorpresa, pues desde hace meses el edil viene construyendo presencia en distintos municipios del estado y fortaleciendo su imagen fuera de la frontera. Sin embargo, la licencia representa un paso formal que confirma lo que todos sabían: Cruz está convencido de que tiene posibilidades reales de obtener la candidatura de Morena al Gobierno del Estado.
La decisión no ocurre en el vacío. Apenas semanas atrás, la senadora con licencia Andrea Chávez tomó una ruta similar al separarse temporalmente de sus actividades legislativas para concentrarse en la construcción de su proyecto político. Hoy por hoy, ambos representan las cartas más fuertes de la Cuarta Transformación para disputar la gubernatura. Los dos tienen presencia estatal, estructuras políticas identificables y equipos que ya trabajan pensando en el 2027.
Del otro lado del tablero, en Acción Nacional, las cosas parecen avanzar con mucha más lentitud. Ni el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, ni el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, han dado señales contundentes sobre una eventual separación de sus cargos para competir por la candidatura panista. El silencio y la cautela contrastan con la actividad de los aspirantes morenistas. Algunos interpretan esta situación como prudencia política; otros consideran que refleja una falta de definición o incluso de convicción para entrar de lleno a la contienda. Lo cierto es que, mientras unos ya están en campaña permanente, otros todavía parecen estar evaluando si realmente quieren jugar.
En Ciudad Juárez también comienza a aclararse el panorama para la sucesión municipal. Dentro de Morena, el grupo político cercano a Cruz Pérez Cuéllar ya impulsa el nombre de la delegada del Bienestar, Mayra Chávez, quien además cuenta con respaldo importante dentro del Consejo Estatal del partido. En la esquina opuesta aparece el senador Juan Carlos Loera, quien en las últimas semanas ha endurecido sus críticas contra la administración municipal y mantiene una postura claramente confrontada con el grupo del alcalde. No es ningún secreto que ambas corrientes han sido históricamente antagónicas y que sólo la operación política de la dirigencia nacional ha logrado mantener cierto equilibrio entre ellas.
En contraste, el PAN juarense sigue atrapado en la indefinición. Los perfiles que se mencionan para competir por la alcaldía parecen responder más a acuerdos internos que a una auténtica lectura de la realidad política de la frontera. El Comité Municipal insiste en nombres que tienen escasa proyección entre la ciudadanía. Algunos son prácticamente desconocidos para el electorado y otros arrastran derrotas recientes. Ahí aparece, por ejemplo, Austria Galindo, quien viene de perder el Distrito 4 local, además de Raúl García Ruiz, actual recaudador de Rentas en la frontera. Podrán tener presencia dentro de ciertos círculos panistas, pero hacia afuera siguen sin generar una verdadera expectativa electoral. La sensación es que quienes toman decisiones dentro del partido no terminan de entender cómo se mueve la política juarense ni qué perfiles conectan realmente con los votantes de esta frontera.
Mientras tanto, en Chihuahua capital el PAN parece haber encontrado un pequeño respiro político. Después de la polémica generada por el operativo realizado en El Pinal y las versiones sobre la participación de agentes estadounidenses, la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum, aclarando que éstos actuaron únicamente como observadores, disminuyó considerablemente la presión sobre el gobierno estatal. Ese nuevo escenario ha permitido el resurgimiento político del exfiscal César Jáuregui Moreno.
Muchos daban por hecho que el golpe recibido semanas atrás había reducido significativamente sus posibilidades. Sin embargo, esta misma semana reapareció mediante un mensaje en redes sociales donde aseguró estar listo para seguir sirviendo a Chihuahua y participar en los retos políticos que vienen. Traducido al lenguaje electoral, el mensaje fue claro: César Jáuregui sigue en la pelea y va por todas las canicas. Su reaparición modifica nuevamente los equilibrios internos del panismo, donde otros aspirantes como Rafael Loera y Santiago de la Peña comenzaban a sentirse cómodos ante lo que parecía ser el debilitamiento del exfiscal.
Paradójicamente, si en Juárez Morena luce fuerte y el PAN desorientado, en Chihuahua capital ocurre algo muy distinto. Ahí es Morena quien enfrenta problemas para construir una candidatura competitiva. Hasta ahora no aparece una figura capaz de entusiasmar a la militancia y al electorado. De hecho, el simple hecho de que Brenda Ríos, exintegrante del Partido Verde, aparezca como una de las opciones más visibles deja ver las dificultades que enfrenta la Cuarta Transformación para consolidar un liderazgo sólido en la capital del estado.
Así las cosas, los caminos políticos de Ciudad Juárez y Chihuahua capital parecen avanzar en direcciones opuestas. En la frontera, Morena tiene perfiles definidos y una competencia interna abierta, mientras el PAN sigue buscando rumbo. En la capital, Acción Nacional conserva figuras competitivas y estructuras consolidadas, mientras la Cuarta Transformación batalla para encontrar una candidatura que genere consenso. Todavía falta mucho para el 2027, pero las primeras señales ya están sobre la mesa. Y en política, como en las carreras largas, quien tarda demasiado en arrancar suele descubrir que los demás ya le sacaron varios cuerpos de ventaja.







