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🎭LA COLUMNA/Se vuelven a romper las medias

Parece ser que los resultados de una encuesta dada a conocer por El Financiero aceleraron las ambiciones dentro de los grupos políticos que integran al 4ª Transformación en Chihuahua y su acelere llega a tal grado de reducir las rivalidades a los muros internos, donde se encuentran volando las candidaturas.

Por eso, ayer los hijos del de Macuspana en dos bandos separados se reunieron al exterior del Congreso del Estado donde el alcalde de ciudad Juárez Cruz Pérez Cuellar y vitorearon, abuchearon, se empujaron entre ellos y se acusaron mutuamente de corruptos.

Mandaron hacer un megalona con la cara del munícipe y la extendieron en la explanada de la plaza de armas. Mientras tanto los verdaderos competidores hacían una rueda de prensa en el salón de un conocido hotel de la capital para denunciar supuestos nuevos actos de corrupción de Cruz.

Poco o nada abonaron a la critica política, pues mientras eso sucedía el grupo de Juan Carlos Loera, Brighite Granados y Andrea Chávez (Todos estos ausentes, obvio) le espetaban a gritos y en su cara que “ya se va” y le tildaban de ratón, con mascaras de cochino.

A estas alturas dentro de MORENA los adversarios solo les resta observar desde la distancia.

Cruz Pérez Cuéllar llego con su cara de piedra, curtida con una trayectoria política de más de 30 años, fuertemente custodiado por su personal de seguridad y un sequito de varias decenas de seguidores.

Su comparecencia tenía por objeto explicar diversos asuntos de la administración municipal, entre ellos el tema de la deuda relacionada con el Impuesto Sobre la Renta.

El alcalde insistió en que dicho problema financiero no fue generado durante su gestión, sino que proviene de administraciones anteriores.

Y aquí si le damos la razón, quizá su alcaldía no fue el origen del problema, pero también es cierto que cuando alguien busca (Como lo hizo) y obtiene (Como la obtuvo) la Presidencia Municipal, recibe junto con la distinción todas las responsabilidades heredadas.

Ahí si no hay saque, Cruzito.

Sin embargo, lo verdaderamente interesante no estaba dentro del recinto legislativo, sino afuera.

Hubo quienes intentaron presentar las manifestaciones como un ataque promovido por el PAN. Nada más lejos de la realidad. Estos se encontraban tirando almohadones como si fueran bombas de nitrógeno, desde la comodidad de un salón a 150 metros de distancia, siendo oídos por los medios pero no por las huestes morenistas.

Obvio, los grupos que protestaban contra Cruz Pérez Cuéllar no llevaban ni por fuera ni por dentro los colores panistas.

Ahora, Cruz Pérez Cuéllar aparece en algunas encuestas encabezando preferencias, mientras que en otras es Andrea Chávez quien ocupa las posiciones más competitivas. Ambos tienen fortalezas y ambos tienen debilidades.

Ambos poseen reconocimiento público y capacidad para generar conversación política. Pero también ambos arrastran resistencias importantes dentro de la propia estructura morenista.

Del lado de Cruz se encuentran liderazgos que controlan espacios relevantes dentro del partido, nada más y nada menos que el Consejo Estatal y la Delegación del Bienestar.

Del lado de Andrea convergen grupos cercanos a la dirigencia estatal encabezada por Brigitte Granados, así como figuras vinculadas políticamente al senador Juan Carlos Loera. En pocas palabras, Morena no enfrenta únicamente una definición de candidato; enfrenta una disputa por el control político del movimiento en el estado.

Por eso resulta prematuro asumir que las encuestas actuales definirán el desenlace de la historia. Las mediciones son apenas fotografías del momento. Faltan meses de posicionamiento, decisiones nacionales, negociaciones internas y, sobre todo, acuerdos políticos. Quien crea que una encuesta publicada hoy garantiza una candidatura probablemente no entiende cómo funciona la política mexicana.

Al tiempo.

Hasta mañana.

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