Dos personas presentaron ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) solicitudes para registrar la marca relacionada con “El Pato Merlín” cinco días antes de que la propietaria del ave, Karla Ivette Gómez, iniciara el trámite oficial para proteger el nombre y la imagen de su mascota. De acuerdo con documentos difundidos este 24 de junio, las solicitudes fueron ingresadas el 17 de junio de 2026 por particulares con domicilios en Zapopan, Jalisco, y Mérida, Yucatán, en un intento por obtener derechos comerciales sobre el personaje que recientemente se volvió viral en redes sociales.
La primera solicitud fue presentada por Rosa María Hernández Flores, quien buscó registrar la marca “El Pato Merlín” para actividades relacionadas con servicios de entretenimiento, educación, actividades culturales y deportivas, publicidad, marketing de influenciadores y comercialización de prendas de vestir. Minutos después, David Sides Fuentes ingresó una segunda solicitud para registrar “El Pato Merlín. El pato de la suerte”, incluyendo un logotipo del ave y contemplando servicios de publicidad, marketing, gestión empresarial, promoción de campañas políticas y representación administrativa de artistas y deportistas.
La situación se conoció luego de que Karla Ivette Gómez, acompañada de su familia, acudiera el 22 de junio a las oficinas del IMPI para iniciar el registro oficial del nombre y la imagen de Merlín, con el propósito de garantizar que cualquier explotación comercial del personaje permanezca bajo el control de sus propietarios legítimos. El pato alcanzó notoriedad nacional tras viralizarse en redes sociales y aparecer en diversos eventos públicos, lo que incrementó el interés por su posible aprovechamiento comercial.
Durante su conferencia matutina del 23 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó como un “abuso” el intento de terceros por registrar la marca antes que la familia propietaria y anunció que el Gobierno de México brindará orientación y apoyo para que puedan proteger legalmente sus derechos. La mandataria sostuvo que ninguna persona debe beneficiarse comercialmente de la fama alcanzada por el personaje sin el consentimiento de quienes legítimamente lo crearon y lo dieron a conocer.









