CARGANDO INFORMACIÓN...

🐍 LA COLUMNA / Lealtad a dos caras

Las viperinas nos recordaban anoche lo que sucedió hace no mucho tiempo en Ciudad Juárez. Los operadores de la gobernadora, por más que se esforzaron, no pudieron evitar que los militantes panistas de Juárez le dieran la espalda a Jorge Romero, a quien desde Palacio se promovía para la dirigencia nacional.

Algo parecido, si no es que igual, sucedió con la líder juvenil Daniela Álvarez, quien no logró contundencia en su posicionamiento estatal, pese a ser chihuahuense, porque en Juárez nomás no le hicieron jalón al llamado estatal.

Lo que ahora ya es un rumor de radiopasillo se viene observando desde hace meses, si no es que años, en esta frontera, donde existe y persiste una animadversión que supera la natural resistencia del panista a recibir línea sobre alguna causa o personaje.

No vayamos muy lejos. Ayer, la gobernadora Maru Campos —que se encuentra agotada de los enanos que se sienten gigantes— lanzó un flamígero comentario que a más de uno le debe de preocupar.

“Yo no confío o confío en pocas personas”, expresó la mandataria y subrayó que en su administración hay personas que se han ido “mal y de malas”.

Pero las palabras que más deben calar son las siguientes: “El poder y la nómina, el estatus y el glamour que puede dar… O la ilusión del poder que puede dar estar en una posición, como la que estamos muchos de nosotros, puede hacernos cambiar de actitudes, de comportamientos; entonces, pues todos somos vulnerables y qué importante es tener los pies en la tierra”.

Esto, la mayoría de los analistas políticos, lo endilgan al personaje que fue Fiscal General del Estado y antes Secretario General de Gobierno: César Jáuregui. Dicen que pudiera estar coqueteando con la izquierda y buscando salvar el pellejo, como en su momento lo hizo otro panista que se entregó de cuerpo entero a la 4T, por miedo al encierro.

Y hablando del corralismo, es precisamente esa corriente la que —dicen ellos— se mantiene como quinta columna en Ciudad Juárez y ha sido y es una fuerza política que, al menos, corresponde al 50 por ciento de la militancia panista en nuestra frontera, y que se vio ligeramente diezmada en su proporción ante el esfuerzo de distintos liderazgos por engrosar las filas azules.

Se dice que, afianzados de esa liana, se encuentran varios funcionarios del Estado y uno que otro integrante del Comité Municipal, que ya vieron qué fácil se puede saltar la cerca de la derecha a la izquierda, al ver lo que sucedió con Javier y con Cruzito, quienes detrás de sí se llevaron a su equipo cercano de operadores panistas.

Y ahora ese grupo defiende la Transformación incluso con más vehemencia que los fundadores de ese movimiento.

La gobernadora Maru Campos está viviendo algo inédito en su carrera política, al menos desde la esfera estatal. El momento en que debe tomar decisiones para un relevo exitoso en el Estado, sin perderse ella ni perder el partido.

Por supuesto que, conforme se acerque el punto culminante donde afiance o rompa la cuerda, el clímax del poder del que ella misma habló ayer tendrá que encontrar el punto medio entre jalar y ceder con sus colaboradores y liderazgos, algo que no es sencillo para nadie.

La soledad deberá ser su mejor compañía.

Hasta mañana.

En otras noticias:

error: Content is protected !!