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🐍 LA COLUMNA/Sábado de rebelaciones

Mañana sábado, a partir de las 10 de la mañana, el panismo chihuahuense tendrá noticias que dar. El Consejo Estatal del Partido Acción Nacional sesionará en un conocido hotel de la capital y, según lo que se escucha en radio pasillo, finalmente podrían definirse los ungidos que habrán de ostentar dos de las tres estafetas más importantes de Chihuahua para el 2027.

Unos contentos por las posibilidades, otros no tanto, pues los mandan a un reto con escasas probabilidades de salir victoriosos, pero todos con la firme convicción de que no les queda de otra más que acatar y darle hasta donde tope.

Habrá que reconocer que esta semana se dieron luces que nos permiten tener una idea clara de lo que habrá de suceder. Desmenucemos los datos.

En la capital las aguas siguen bastante rebotadas, por lo que difícilmente habrá humo blanco. Todo apunta a que el nombre de quien habrá de portar la estafeta azul en chihuahuitas tierras todavía tendrá que esperar un poco más, porque las negociaciones internas parecen estar entrando apenas en su etapa más sabrosa.

Por lo estatal ayer la gobernadora Maru Campos dejo claro el mensaje en sus redes sociales. El Capitán Centinela Gilberto Loya quedaría apergollado en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado hasta el cierre de la administración, mientras que, según las versiones que circulan, su equipo podría terminar fusionándose con el de Marco Bonilla para construir una estructura conjunta con la mira puesta en conservar para el PAN el Gobierno del Estado en 2027.

Ahí está precisamente una de las piezas que empiezan a acomodarse.

Loya y Bonilla podrían convertirse en una fórmula política y operativa de largo alcance, con dos equipos que hasta ahora han trabajado desde trincheras distintas y que tendrían que aprender a caminar prácticamente por la misma banqueta. El objetivo sería bastante claro: llegar fortalecidos a la elección de 2027 y buscar el refrendo del proyecto panista en Chihuahua.

Pero mientras en la capital comienzan a acomodarse las piezas del ajedrez, Ciudad Juárez sigue siendo el verdadero polvorín azul.

Aquí lo hemos dicho anteriormente: la caballa está bastante flaca. El PAN fronterizo atraviesa una etapa complicada para encontrar una figura con el peso suficiente para competir de tú a tú por la Presidencia Municipal. Y entre las versiones que circulan aparece la posibilidad de que la candidatura termine recayendo en un personaje que anteriormente intentó insertarse en el tablero estatal, pero cuyos números, al parecer, jamás terminaron de convencer a todos.

Quizá el sábado comiencen a despejarse esas dudas.

Y vaya que al PAN le urge encontrar una figura competitiva.

Porque si algo dejó la elección de 2024 fue una auténtica carnicería para Acción Nacional en varios frentes. Aquella contienda dejó claro que los adversarios externos pueden ser formidables, pero que las tribus internas tienen una capacidad todavía mayor para hacerse daño entre ellas mismas.

Y ése, queridos lectores, parece ser uno de los grandes males del panismo juarense: antes de salir a la calle a buscar votos, algunos grupos ya están ocupados echándole tierra a sus propios compañeros.

Unos atacan a los amigos de la gobernadora; otros a los amigos de los amigos; algunos más a quienes simplemente aparecen demasiado cerca de la fotografía. Y así, entre codazos, rumores, descalificaciones y pequeñas guerras internas, el adversario externo termina observando cómodamente desde la primera fila.

Como si en lugar de preparar una elección estuvieran organizando una kermés de pueblo mexicano, donde cada quien lleva su propia cubeta de tierra para aventársela al vecino.

La gobernadora Maru Campos, por cierto, podría tener este sábado una oportunidad inmejorable para poner los puntos sobre las íes y establecer con mayor claridad las reglas del juego rumbo al 2027.

Hasta mañana.

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