Lo que te mueve porque lo crees cierto y necesario, es la convicción. Aquello que una persona está dispuesta a defender porque considera que es lo correcto, aun cuando nadie lo esté viendo o aplaudiendo.
En contraparte, un compromiso, tiene que ver con hacer valer la palabra empeñada. Lo que uno dijo que haría y está dispuesto a cumplir, incluso cuando hacerlo ya no resulte tan cómodo. Dicho de manera sencilla, la convicción está en la cabeza y en el corazón; el compromiso en la palabra.
Se puede tener una enorme convicción y no mover un dedo, o asumir un compromiso y cumplirlo aunque por dentro uno piense completamente distinto.
Y justamente ahí está el detalle de la gira presidencial de mañana por Ciudad Juárez.
La gobernadora Maru Campos pide convicción no sólo compromiso. Eso quedó bastante claro en el oficio que envió a la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que le solicitó una reunión para abordar los problemas que aquejan al norte del país y, particularmente, a Chihuahua.
La mandataria estatal pidió que la presidenta encabece la Mesa Estatal de Seguridad en las instalaciones de la recién inaugurada Torre Centinela. Un escenario que, por cierto, difícilmente podría resultar más simbólico, porque representa seguridad, tecnología, coordinación y una mandataria que dobla las manos para poner los asuntos que considera prioritarios para Chihuahua.
Hasta este momento, al menos públicamente, es incierta la respuesta oficial del Gobierno Federal a la petición.
Hay quienes anticipan que esa reunión simplemente no habrá de realizarse y que la presidenta Shein podría optar por mantener su gira dentro de la agenda previamente establecida, evitando un encuentro que pudiera interpretarse políticamente como un espaldarazo o una validación a la gobernadora.
Las lenguas viperinas nos están recordando que Maru Campos fue la única gobernadora que no acudió al segundo informe del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, pese a haber sido invitada.
También recuerdan aquel episodio en el que Claudia Sheinbaum comentó que intentó comunicarse telefónicamente con Maru y, según relató, desde el despacho le informaron que no se encontraba.
Pero al tender un puente Campos Galván está generando lo que en el argot periodistico denominamos la mecha o la punta de la madeja de donde se desprenderá toda una narrativa nueva de coordinación en lo que las campañas arruinan todo o se caerá una vez más en la discordia y el frío desprecio.
Los temas a tratar que la gober sugiere están calientitos y son bastante espinosos. Está, por ejemplo, el tema de las presas y las negociaciones relacionadas con el Tratado de Aguas de 1944, particularmente la necesidad de establecer mecanismos que permitan a los productores chihuahuenses tener certidumbre para los próximos ciclos agrícolas.
También está el problema del gusano barrenador, justo cuando llegó una noticia que abre una ventana de esperanza para el sector ganadero. La embajada de Estados Unidos informó que el próximo 24 de septiembre se contempla la reapertura de la estación cuarentenaria de Santa Teresa, bajo las medidas sanitarias correspondientes.
La estrategia contra el gusano barrenador ha incluido la liberación de millones de moscas estériles como mecanismo de control de la plaga. La gobernadora quiere conocer y abordar los resultados de esa estrategia, sus alcances y lo que viene para Chihuahua.
De tocar las fibras sensibles de Presidencia, motivaría la convicción de abrir un espacio para escuchar, presidir la Mesa Estatal de Seguridad en Torre Centinela y poner sobre la mesa los asuntos que preocupan a Chihuahua.
Y si las lenguas tienen razón y la reunión no se concreta, habrá quienes lean el silencio como una señal política de que los puentes están rotos y ya no hay manera de repararlos.







