Seguramente un godín federal desde un escritorio tuvo esta majestuosa idea y grito como Arquimides “¡Eureka!”. Hay que proponer en el presupuesto 2027 un aumento al impuesto del visitante y eso hará un incremento inmediato en las arcas públicas.
No es descabellado, porque así se cumple la promesa de no nuevos impuestos, se gana dinero para programas sociales y todos felices.
Y así, esto fue pasando de boca a oreja y cada vez fue pareciendo mejor idea, hasta que se colocó en el Paquete Económico 2027 donde se plantea aumentar 35.8 por ciento el Derecho de No Residente, el famoso DNR, que pasaría de 983 a mil 334.80 pesos por pasajero internacional.
En lo individual no suena escandaloso. Serían 350 pesitos más unos centavos por persona, unos 19 dólares americanos.
Pero ya si lo impactas en una familia de cuatro integrantes se estaría pagando más de 5 mil pesos solamente por entrar al país. Los hoteleros del Caribe mexicano ya prendieron las luces de alerta y advierten que el acumulado de los incrementos de los últimos dos años supera el 50 por ciento.
Mientras tanto, República Dominicana cobra una tasa de entrada de alrededor de 10 dólares. Y México, que presume playas, cultura, gastronomía, historia y destinos de primer nivel, pretende hacer valer eso con aumentos cada año al turista.
Hay que tomar en cuenta que originalmente ese DNR tenía una por objeto promover México como destino turístico. De hecho, el esquema histórico destinaba 80 por ciento al desaparecido Consejo de Promoción Turística de México y el resto a migración.
Pero para 2027, de acuerdo con la propuesta reportada, 50 por ciento del DNR iría a la Secretaría de la Defensa Nacional para la operación de aeropuertos, Mexicana de Aviación y el Tren Maya; 26 por ciento al Instituto Nacional de Migración y 24 por ciento a la Tesorería de la Federación.
Es decir, el turista paga por entrar a México y buena parte de ese dinero termina financiando otras prioridades del Gobierno Federal. Para promoción turística, mientras tanto, se habla de una partida de alrededor de 100 millones de pesos para Sectur.
Por tanto los Godinez federales lamen sus bigotes para administrar el ingreso extra, el sector turístico advierte sobre una reducción en la llegada de viajeros internacionales por vía aérea. Y si a eso le agregamos un peso fortalecido, que encarece los consumos para los extranjeros, la ecuación empieza a ponerse incómoda.
Cancún, por ejemplo, tiene playas espectaculares, hoteles de primer nivel y una industria turística gigantesca, pero también enfrenta problemas de seguridad y el eterno visitante del sargazo. ¿De verdad la respuesta es hacer más cara la entrada?
Quise evitar hablar de Chihuahua, por los problemas que se viven de infraestructura e inseguridad, pero es inevitable hacerlo. El estado es usado principalmente de paso por el turista y solo una pequeña parte encuentra atractivo visitar la sierra Tarahumara, donde desafortunadamente existe precariedad en los servicios turísticos y las tarifas se mantienen por los cielos.
La capital mantiene apenas un promedio de una noche por visitante extranjero y nuestra frontera tiene industria, historia, cultura y personajes para presumir… pero su oferta turística sigue siendo bastante limitada.
Una ciudad de esta dimensión necesita mucho más que dos o tres estampas para convencer al visitante de quedarse, gastar y regresar.
Hoy resulta relevante que la Cámara Nacional de Aerotransportes y organismos hoteleros estén negociando con el Gobierno Federal alternativas al aumento, entre ellas un cobro progresivo, exenciones para pasajeros internacionales en tránsito y medidas para mexicanos residentes en el extranjero.
A ver hasta donde logran reducirle la ingeniosa ambición a los Godínez de la federación.
Hasta mañana.







