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Le tocaron los reclamos al catrín

Ayer le tocó al presidente municipal interino, Héctor Ortiz Orpinel, recibir un golpe de realidad. En plena sesión de Cabildo, él vestido como catrín, con un impecable traje gris y sus zapatitos bien boleados, le cayeron los vecinos de varios residenciales que se encuentran sufriendo por inundación.

Las lluvias de los últimos días fueron implacables y cobraron la factura de la irresponsable falta de planeación y previsión.

Fue por la mañana que la diputada del distrito 5, Xochitl Contreras, organizó una reunión con los residentes de Gardeno y otros fraccionamientos. Pero en principio le salió el tiro por la culata y no pudo contener los reclamos, que fueron muchos. Fiel a su costumbre de usar los infortunios para promoverse, no midió ni tantito que además del Municipio, parte de la responsabilidad trasciende al Estado.

Si, es verdad, el problema de drenaje y desagüe en Ciudad Juárez es tan añejo como la irresponsabilidad de quienes, a lo largo de las últimas décadas, han gobernado nuestro querido municipio.

Del PAN, del PRI, de Movimiento Ciudadano y ahora de MORENA, todos los gobiernos municipales han sido indolentes, so pretexto de que aquí casi no llueve.

Pero cuando llueve, lo hace y en serio. Baste con un temporal lluvioso para que los diques se colapsen y la falta de infraestructura suficiente convierte puentes, calles y residenciales en charcos intransitables, incluso para los vehículos.

Héctor Ortiz, hay que decirlo, quizá sea quien menos culpa pudiera tener por este desastre. Sin embargo, cuando uno asume una responsabilidad como la de presidente municipal, aunque sea de manera interina, debe estar consciente de que para bien o para mal, hay que poner la cara.

Los vecinos demostraron su educación, pero fueron firmes y fuertes con sus reclamos. La paciencia ciudadana tiene un límite y el agua acumulada en sus calles ya les llegó hasta el copete.

La legisladora acompañó y alentó a los afectados para que fueran escuchados.

La molestia de los vecinos tiene razón de ser. A los ciudadanos les importa un pepino quién gobierna, de qué partido viene o quién ocupa la silla municipal de manera provisional. Ellos pagan impuestos y esperan que sus autoridades cumplan con las obligaciones que les corresponden.

El Impuesto Sobre la Renta, el IVA, el impuesto sobre nóminas, los especiales, el de las gasolinas, el alumbrado público y, por supuesto, el predial, son apenas algunos de los tributos que los tres órdenes de Gobierno gustosamente retiran de nuestros bolsillos.

A cambio, la gente espera algo tan elemental como una vivienda digna, calles seguras y bien pavimentadas, alumbrado público, seguridad y gobernabilidad.

El Gobierno Municipal, por ser el más cercano a los ciudadanos, tendría que ser el primero en entenderlo. Pero lo que llamó la atención de esta zarandeada fue la poca paciencia que tanto Héctor Ortiz como Xóchitl Contreras mostraron para escuchar los reclamos.

Llegar al extremo de interrumpir a quienes están desesperados porque sus calles están inundadas, mientras las amenazas de nuevas precipitaciones siguen latentes, habla de políticos que todavía tienen mucho que aprender sobre cómo atender a la gente.

A Cruz Pérez Cuéllar, por su parte, este asunto podría cobrarle factura política. Pero sería demasiado cómodo que quienes aprobaron desarrollos, autorizaron permisos y dejaron crecer la ciudad sin infraestructura pluvial ahora se laven las manos y se declaren simples espectadores de la inundación.

Hasta mañana.

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