La nueva Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral tiene si o si el espiritu de pegarle a la cartera del pueblo bueno y con ello fortalecer las arcas públicas, mediante la actualización catastral.
Usted recordará que el predialazo cuatrotero se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 23 de octubre y entró en vigor al día siguiente. Son cuarenta y cinco artículos que, según la pantalla, buscan modernizar, homologar y poner orden en el catastro y los registros públicos de todo el país.
Hasta a todo dar porque la ley no crea un impuesto predial federal, tampoco fija nuevas tasas ni establece tarifas para cobrarle al propietario. Eso hay que dejarlo claro. El predial sigue siendo una contribución municipal, con las facultades que la Constitución otorga a los ayuntamientos.
Pero como en materia fiscal las letras chiquitas suelen esconder sorpresas, aquí viene lo bueno. La ley no necesita aumentar la tasa del predial para que usted termine pagando más. Le basta con actualizar el valor catastral de su propiedad.
La fórmula es sencilla. Valor catastral por tasa municipal, igual a predial a pagar. Si la tasa permanece intacta, pero el valor de su casa se duplica porque el municipio finalmente la registra como realmente es, la cuenta también puede duplicarse.
TDR, con información de AQC, pone sobre la mesa un dato que merece atención. De acuerdo con cifras del INEGI, la brecha entre el valor catastral y el comercial de los inmuebles en México alcanza el 45.4 por ciento.
Dicho en cristiano, muchas propiedades aparecen en los registros municipales con valores muy por debajo de lo que realmente cuestan en el mercado.
Y la nueva legislación pretende poner orden en ese desbarajuste mediante una Clave Única Catastral, una Cédula Única Catastral y Registral, además de plataformas digitales que permitirán cruzar información de catastros, registros públicos y otras bases de datos.
La intención es poner fin a la simulación que muchos pueblerinos mexicanos tienen sobre sus propiedades. Terrenos que jamás fueron registrados, construcciones que crecieron sin actualizar sus papeles, casas que en catastro aparecen con cien metros cuadrados y en las escrituras tienen 240, bodegas, segundos pisos, albercas y hasta terrenos que siguen registrados como baldíos, aunque ya tengan una casa encima.
Y aquí es donde el asunto se pone sabroso. Porque el propietario que durante años construyó, amplió o transformó su inmueble sin avisarle al municipio podría encontrarse con una actualización catastral que le cambie la cuenta del predial.
La ley establece una ruta de armonización que deberá alcanzar a los municipios y registros públicos del país. El objetivo es que los sistemas operen plenamente a partir del 1 de enero de 2027. Una fecha que, para muchos, podría marcar el inicio de una nueva relación con el recibo del predial.
Eso sí, habrá que estar atentos a cómo se implementa en cada municipio, porque una cosa es actualizar los registros y otra muy distinta es aplicar incrementos sin transparencia, sin criterios claros o sin darle al ciudadano la posibilidad de defenderse.
Ay nanita, veamos que tan duro viene el golpe después de las fiestas de diciembre, la resaca de enero pudiera ser aún más severa que otros años.
Hasta mañana.







