En un operativo intensivo desplegado del 7 al 15 de febrero, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua reportó la detención de 68 presuntos generadores de violencia, como parte de una estrategia enfocada en debilitar estructuras delictivas y reforzar la seguridad en distintas regiones de la entidad.
De acuerdo con el informe oficial, las acciones no se limitaron a arrestos aislados, sino que estuvieron dirigidas a desarticular células criminales vinculadas a delitos de alto impacto, así como a conductas que afectan directamente la tranquilidad cotidiana de la población.
Las intervenciones se realizaron mediante patrullajes estratégicos, labores de inteligencia y coordinación interinstitucional.Entre los detenidos, once personas fueron puestas a disposición de autoridades federales por su presunta relación con delitos contra la salud y la portación de armas de uso exclusivo del Ejército.

Paralelamente, otras 53 fueron consignadas por el fuero común, enfrentando acusaciones que van desde narcomenudeo y lesiones hasta violencia familiar, falsificación de documentos y cumplimiento de órdenes de aprehensión pendientes.
Durante los operativos también se aseguró un importante arsenal compuesto por 40 armas de fuego de distintos calibres, 20 artefactos explosivos, más de 9 mil 500 cartuchos útiles y 226 cargadores, lo que representa un golpe significativo a la capacidad operativa de los grupos delictivos.
Como parte de estas acciones, las autoridades localizaron y destruyeron dos campamentos utilizados como centros logísticos en zonas consideradas estratégicas, debilitando la movilidad y organización de las células criminales.







