El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) avisa sobre el virus de coxsackie, causante de la enfermedad conocida como enfermedad de boca-mano-pie, representa un riesgo principalmente para bebés y niños pequeños, especialmente durante las temporadas de verano y otoño, cuando los contagios tienden a incrementarse. Este padecimiento es común en entornos escolares y guarderías debido a su fácil transmisión.
El virus se propaga principalmente a través de tos y estornudos, así como por el contacto con saliva o secreciones nasales de personas infectadas. También puede transmitirse al tocar ampollas, superficies u objetos contaminados, e incluso por manos sin lavar después de ir al baño o cambiar pañales, lo que facilita su rápida dispersión en espacios compartidos.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fiebre, dolor de garganta, sarpullido en manos y pies, así como la aparición de ampollas o llagas en la boca. Además, los menores pueden presentar malestar general y pérdida de apetito. Aunque en la mayoría de los casos la enfermedad desaparece por sí sola, es importante vigilar la evolución de los síntomas.
Para prevenir contagios, se recomienda el lavado constante de manos, desinfectar juguetes y objetos de uso común, evitar compartir utensilios o alimentos y cubrirse al toser o estornudar. Asimismo, se sugiere no enviar a niños enfermos a la escuela. Ante cualquier síntoma, autoridades como el ISSSTE recomiendan acudir a una unidad médica para recibir orientación y tratamiento adecuado.







