🐍 COLUMNAZO | Convocatorias fantasma, fotos incómodas y el pulso azul 🔵

Si alguien pensó que mayo llegaría tranquilo para el panismo chihuahuense, la realidad se encargó de desmentirlo.

En cuestión de horas, una “convocatoria” impecablemente diseñada —con la imagen de la gobernadora Maru Campos, llamados a vestir de blanco y la firma de “Va por Chihuahua”— encendió las alarmas internas.

La cita era el sábado 9 de mayo a las 10 de la mañana, en la glorieta de Pancho Villa. Esto circulo incluso en algunos medios de comunicación que se fueron con la finta, a pesar que nadie en la estructura formal la reconocía.

Demasiado pulida para ser un error.

Tarde pero llego la aclaración desde la dirigencia estatal en voz de la juarense Daniela Álvarez. Salió a desmentir y a cortar de tajo cualquier intento de atribuirle oficialidad.

En Chihuahua capital, el comité municipal hizo lo propio.

Y cuando parecía que el tema no podía enredarse más, apareció otro ingrediente: una fotografía que comenzó a circular en chats y redes, supuestamente para apuntalar una eventual aspiración del exfiscal César Jáuregui.

La imagen —cargada con la bandera de Estados Unidos como elemento central— no pasó desapercibida, sobre todo porque remite inevitablemente al episodio de El Pinal, que lo obligó a dejar el cargo y que, de paso, descarriló -al parecer- sus aspiraciones a la alcaldía de Chihuahua.

La contradicción es evidente: si ese capítulo fue el que lo sacó de la contienda, resulta, por decir lo menos, extraño o pésimo como estrategia que ahora se intente posicionar con una narrativa que lo revive.

¿Es auténtica la foto? ¿Es reciente? ¿Es parte de una estrategia o de otra operación de confusión?

Nadie lo confirma públicamente, pero en corto hay cejas levantadas y probablemente ánimos importunados. Porque si algo ha quedado claro en estos días es que la guerra se libra en territorio y en comunicación negra, lo que se conoce como guerra publicitaria.

Y es justo en ese terreno movedizo donde cobra sentido lo que realmente está en juego. Mayo es el mes de las señales.

En el cuarto de guerra azul saben que el reloj corre rumbo a 2027 y que, aunque es un secreto a voces, la pregunta está en el aire: ¿quién recibirá el respaldo del Ejecutivo estatal? En ese tablero, dos nombres se han vuelto inevitables: Marco Bonilla y Gilberto Loya.

Bonilla juega con la ventaja de la cercanía política. Alcalde de la capital, perfil pulcro, discurso ordenado y una trayectoria que muchos describen como meteórica, empujada —dicen sus críticos— por el cobijo directo de Maru Campos. Es el “niño bueno” del panismo

Del otro lado está Gilberto Loya, el contraste puro. Secretario de Seguridad, carácter recio, lenguaje directo y una apuesta distinta: construir capital político desde la seguridad pública. Para sus cercanos, es el operador leal, el que no se ha soltado ni en los momentos más complejos del gabinete.

Dos rutas, dos estilos, dos lecturas de lo que el PAN necesita. Y en medio, una gobernadora que no tiene prisa pública, pero sí tiempos políticos.

Lo que viene en las próximas semanas será clave. En las reuniones municipales —como la que se perfila en esta frontera— no solo se analizarán estos episodios, también se ajustarán protocolos para evitar que la militancia vuelva a caer en trampas digitales.

Hasta mañana

En otras noticias:

error: Content is protected !!