Clausura del salón de belleza causó indignación entre políticos 

El Senado de la República se vio envuelto en la polémica luego de que se diera a conocer la existencia de un salón de belleza dentro de sus instalaciones, ubicado en el segundo piso de la torre del Hemiciclo. El servicio contaba con sillones de estética, espejos, un carrito de maquillaje y una silla con lavabo para lavar el cabello, y operaba únicamente durante las sesiones plenarias.

La noticia provocó críticas inmediatas de la oposición. La exsenadora del PAN, Xóchitl Gálvez Ruiz, acusó a los legisladores de Morena de “doble moral” por prometer austeridad y, al mismo tiempo, permitir este tipo de servicios. Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, calificó a los legisladores de “buenos para nada” y denunció que los recursos públicos se estaban usando para su cuidado personal.

Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, aclaró que el salón no era gratuito y estaba disponible para senadores y senadoras, quienes cubrían el costo de los servicios. Además, explicó que muchos legisladores provienen de otros estados y los horarios de vuelo dificultan acudir a servicios externos, justificando así la instalación temporal del salón.

Por su parte, la senadora Andrea Chávez negó cualquier relación con la habilitación del salón, asegurando que no se peina en el Senado ni utiliza los servicios del espacio. La legisladora explicó que realiza su arreglo personal en casa, usando su propia secadora, y desmintió fotografías que la señalaban como usuaria del salón.

Finalmente, ante la presión pública y mediática, el Senado clausuró el salón de belleza y colocó sellos de resguardo en el lugar. La polémica ha reabierto el debate sobre el uso de recursos en el recinto legislativo y la percepción de privilegios entre los legisladores frente a la ciudadanía.

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