Durante días millones de madres y padres de familia vivieron en incertidumbre por el anuncio de que el ciclo escolar de educación básica terminaría de manera anticipada. Nomas seis semanas antes.
El argumento del Mundial de Futbol 2026 y las altas temperaturas que se registran en buena parte del país en principio no dejo muy convencido al público. Sobre todo porque dejo a un sector muy vulnerable de la sociedad con problemas de logística diaria.
Se dice que hubo componenda con el sector magisterial de obsequiarles ese mes y medio de vacaciones a cambio de que no hubiera disturbios en el tiempo en que México se encontraba en exposición global especial.
Lo más llamativo fue que la molestia creció durante todo el fin de semana sin que la Secretaría de Educación Pública se reuniera para tomar cartas en el asunto.
¿Fue una cortina de humo para bajarle un poco al desgaste político de la 4T y a su escandalo con la solicitud de detención urgente y extradición que le emitieron los Estados Unidos por la supuesta relación de una camada de políticos de Sinaloa con el narcotráfico?
Será el sereno, el hecho es que en la SEP se tomaron sábado y domingo con absoluta calma, mientras millones de familias permanecían pendientes de una decisión que afectaba directamente sus horarios, sus ingresos y la logística diaria para el cuidado de sus hijos.
Al parecer, el descanso era prioridad y la reunión extraordinaria podía esperar.
Hasta este lunes se realizó la sesión del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, donde finalmente se determinó que el calendario escolar se mantiene intacto y que el ciclo concluirá el 15 de julio, tal como estaba previsto desde el inicio. La decisión devolvió certidumbre, aunque el desgaste político ya había alcanzado niveles considerables.
La controversia obligó a la presidenta Claudia Sheinbaum a salir en defensa de Mario Delgado, quien acumuló en cuestión de horas un notable aumento en la antipatía pública.
Su frase de que las escuelas “son para educar, no para cuidar niños” cayó especialmente mal entre las mujeres trabajadoras, un sector que ha respaldado de manera importante al movimiento de la Cuarta Transformación.
El comentario pareció desconectado de la realidad de millones de mexicanas.
Las mujeres representan cerca del 46 por ciento de la población económicamente activa del país y más de 11 millones de hogares tienen a una mujer como principal sostén económico. Para ellas, el calendario escolar es una pieza esencial en la organización de su vida laboral y familiar.
Cada modificación repentina en las fechas escolares implica gastos adicionales, ajustes de horario y la búsqueda de apoyo para el cuidado de los hijos. En el caso de las madres solteras, el impacto resulta todavía mayor, pues toda la responsabilidad recae sobre una sola persona.
Mario Delgado también reconoció que miles de escuelas del país carecen de sistemas adecuados de climatización, sobre todo en estados del norte como Chihuahua, Sonora, Baja California, Coahuila y Durango.
La afirmación puso sobre la mesa una pregunta inevitable: si el calor extremo ya forma parte de la realidad, ¿cuál es el plan para acondicionar las aulas y garantizar que estudiantes y maestros puedan permanecer en ellas durante el verano?
Otra referencia grave es decir que durante junio y julio los maestros tienen a sus alumnos nomas calentando las bancas. Seamos honestos, dijo Delgado, (en ese periodo) “se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo”.
En medio del debate surgieron críticas hacia el sector empresarial, al que algunos calificaron de poco sensible frente a la posibilidad de que miles de trabajadoras tuvieran que ausentarse para atender a sus hijos.
En ciudades fronterizas como Juárez, donde la industria maquiladora depende en gran medida de la mano de obra femenina, cualquier alteración del calendario escolar repercute de inmediato en la productividad y en la economía de miles de hogares.
Al final, el calendario se respetó. El ciclo escolar concluirá el 15 de julio. La decisión llegó tarde y dejó más dudas que certezas.
Hasta mañana







