Apenas unas horas después de que en nuestro servicio de noticias www.cdj.com.mx expusiéramos el vacío que Andrea Chávez estaba dejando en el escenario político, luego de perder la encuesta interna para la coordinación estatal frente al alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar, la senadora reapareció en redes sociales.
Después de varias semanas de silencio, publicó un video que dejo clara su poca voluntad de sumar al proyecto que busca ganar la contienda para la gubernatura del estado de Chihuahua.
Andrea, dijo, no está para reuniones, ni para encuentros a puerta cerrada, ni para esas conversaciones entre políticos que suelen llamarse acuerdos porque el pueblo no las entiende y ella tampoco.
Ya todos sabemos que desde hace dos o tres semanas Cruz viene hablando de la necesidad de reunirse con Andrea para comenzar a tejer la operación cicatriz, cerrar filas y construir estrategias que permitan llegar al 2027 con un proyecto fortalecido.
Hay dos elementos que ayudan a entender el comportamiento de Andrea después del descalabro de sus aspiraciones estatales.
Primero, aquella declaración en la que prácticamente dijo que no necesitaba la coordinación juarense porque ya tenía asegurada su posición como senadora hasta el 2030. Segundo, el rumor de que entre el equipo de la senadora se anda proponiendo el voto cruzado en Juárez, donde se vote MORENA local y PAN estatal.
Dicho de otra manera, pareciera que se traicionará el proyecto estatal se realizará el mínimo esfuerzo por sacar adelante ciudad Juárez.
Y para rematar las lenguas viperinas reciben la versión de que seis de los nueve coordinadores de enlace territorial de Morena en Chihuahua habrían presentado su renuncia para incorporarse al equipo político de Andrea nomas en la frontera.
Si la información se confirma, estaríamos hablando de un movimiento nada menor: seis estructuras distritales que quedarían vacantes y una operación territorial que, aparentemente, solo defendería dos de tres trincheras.
Ahora bien, no me crean mucho porque tampoco soy precisamente un doctrinario de la deontología chaira, pero recuerdo que hubo un macuspano al que todos los de MORENA dicen respetar y que dejó como filosofía del movimiento tres principios bastante sencillos: no robar, no mentir y no traicionar.
Por eso es que desconocer, desairar o simplemente hacer como que no existen los resultados de un proceso interno que ella misma aceptó, tiene mucho de traición a los acuerdos del movimiento.
Promover, tolerar o permitir una operación de voto cruzado para favorecer el proyecto municipal mientras se debilita la candidatura estatal tampoco parece precisamente un acto de lealtad. Y después de haber dicho que se respetaría el resultado de la encuesta, actuar como si ese resultado fuera un asunto ajeno tiene, cuando menos, cierto aroma a contradicción.
Nadie está obligado a celebrar una derrota, pero quienes participan en un proyecto colectivo sí tienen la responsabilidad de respetar las reglas cuando el resultado no les favorece. De otra manera, las encuestas sirven solamente cuando se ganan.
Hasta mañana.







