Históricamente no se puede hablar de desarrollo económico en Ciudad Juárez, sin reconocer la gran aportación que hace la industria maquiladora de exportación.
Todos los días se podría hablar de cifras de inversión, de sus naves industriales y de los empleos que genera, de sus actividades de apoyo a la sociedad y a sus trabajadores.
Sin embargo para su organismo representativo INDEX, es mas importante mantenerse en silencio dentro de sus oficinas que abrirse a la sociedad para que se valore lo mucho que hacen los corporativos, quienes por cierto en su mayoría son trasnacionales que tienen encargado el changarro a altos ejecutivos.
La maquiladora es parte de la vida cotidiana de esta frontera. Todos los días, mañana, tarde y noche, miles de trabajadores son la mente y mano de obra que producen o arman para todo el mundo toda clase de componentes.
Miles de familias llevan el pan a su mesa gracias a los salarios que obtienen de su salario en esta industria. directamente de ella; otras tantas cientos de miles están vinculadas, de una u otra manera, con una actividad que además genera una enorme cadena de proveeduría y derrama económica para el comercio, los servicios, el transporte, la vivienda, los restaurantes y prácticamente todos los sectores de la economía local.
Por eso resulta fundamental que una industria de semejante dimensión tenga una representación empresarial fuerte, seria, profesional y, sobre todo, con capacidad para interactuar con la sociedad y con los diferentes niveles de gobierno.
La razón es sencilla: la industria maquiladora es especialmente sensible a todo lo que ocurre a su alrededor.
La seguridad es un asunto fundamental para las empresas que operan en esta frontera y para los miles de trabajadores que diariamente se trasladan hacia sus centros laborales.
La economía también lo es. Las condiciones cambiarias, las políticas comerciales, los aranceles, la competitividad, la disponibilidad de mano de obra, los cruces fronterizos y las decisiones que se toman desde los gobiernos de México y Estados Unidos pueden modificar sustancialmente el panorama de las empresas.
Y está, desde luego, la relación con los gobiernos municipal, estatal y federal.
Una industria de esta magnitud requiere interlocución permanente. Necesita plantear sus necesidades, defender sus intereses, participar en la construcción de políticas públicas y contribuir a encontrar soluciones para los problemas que afectan a Ciudad Juárez.
Deberían, así se supone, tener un espíritu dinámico y abierto, que genere amplios canales de comunicación con los sectores y que al menos ofrezca información de interés social.
Pero resulta extraño que INDEX de Juárez parezca empeñada en mantenerse alejada de la conversación pública.
Su relación con los medios de comunicación y, por extensión, con la sociedad, parece caminar por una ruta de hermetismo y desconfianza.
Ayer tuvimos oportunidad de comprobarlo.
Acudimos con el interés periodístico de conocer la visión de INDEX sobre el acontecer de la industria y su entorno. La experiencia terminó siendo una demostración de lo que parece ser una política de comunicación basada en el ostracismo.
Lamentable labor la que tiene que realizar el guardia de seguridad, que se ve obligado a rechazar la intención siquiera de conocer a quien se ocupa de las escasas actividades comunicacionales de esa asociación.
Se sabe que él solamente cumple con las instrucciones que recibe. El problema está en quienes establecen esas instrucciones y determinan que para un medio de comunicación acercarse a la organización empresarial debe convertirse prácticamente en una misión de acceso restringido.
Una cosa es que las plantas maquiladoras sean celosas de sus procesos, de su información estratégica y de sus operaciones, y otra muy distinta que una asociación empresarial pretenda funcionar como si fuera una planta maquiladora.
Hasta mañana.







