Vaya tundida la que le acomodaron a la diputada panista Xóchitl Contreras en sus propias redes sociales, luego de que salió a meterse entre el agua estancada de una zona residencial para reclamarle al Municipio de Juárez por el problema de las inundaciones.
Tan animosa iba la legisladora con su denuncia que terminó encontrándose con una ciudadanía que, al menos en los comentarios visibles de su publicación, no parecía muy convencida de sus buenas intenciones.
Entre las respuestas hubo quien le recomendó que mejor se fuera a vivir a la sierra, donde no se inunda; otros le recordaron que el norponiente también es Juárez, mientras algunos cuestionaron por qué no aparecía en sectores como Riberas del Bravo o Águilas de Zaragoza.
Hasta le preguntaron qué había gestionado para conseguir apoyos para los afectados. ¡Auch! Parece que el agua no fue lo único que le llegó hasta los tobillos.
En esta ciudad las lluvias no distinguen entre colonias residenciales y sectores populares. Hay familias que también tienen el agua metida en sus casas, que perdieron muebles, que no pueden utilizar sus calles y que llevan años padeciendo deficiencias en el drenaje, los colectores y la infraestructura pluvial.
La neta, Xochitl parece concentrarse en golpear al gobierno municipal y ni con el pétalo de una rosa toca la responsabilidad de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) en el sistema de drenaje y alcantarillado queda fuera del reflector.
No se trata de defender al Municipio. Si hay omisiones, que se señalen; si hay obras pendientes, que se exijan, y si las autoridades dejaron crecer el problema, que respondan.
Lo malo es que aparece en medio de una emergencia con el reclamo prácticamente listo para la fotografía. Porque pues las redes sociales a veces no perdonan.
Tan incómodo se puso el asunto que la publicación terminó con los comentarios restringidos, según lo observado en la actividad de su página.
Mala noticia para quien pretende representar a los ciudadanos.
Y para que no salgan los pitufos con que en esta columna los dados están cargados, ahí tenemos al coordinador morenista Cuauhtémoc Estrada, quien ahora plantea que los recursos generados por el Impuesto Sobre Nóminas en Juárez se queden íntegramente en la ciudad para financiar las obras de drenaje pluvial que tanta falta hacen.
La propuesta tiene como argumento que una ciudad que genera recursos y arrastra rezagos históricos necesita inversión suficiente para atender sus necesidades.
La pregunta incómoda es si esa lupa fiscal también alcanza para revisar cómo se distribuyen las prioridades y cuánto dinero público se destina a las necesidades reales de los juarenses frente a la promoción de las figuras políticas.
Porque se habla de presupuestos, impuestos y obras, las campañas anticipadas —o lo que muchos ciudadanos perciben como tales—, pero por otra parte están los políticos que multiplican entrevistas, promocionan sus libros, aparecen por todas partes y construyen presencia pública mucho antes de que oficialmente arranque la competencia electoral.
También están las historias de empresarios que prestan recursos, infraestructura o apoyos a proyectos políticos, como ocurrió con las ambulancias vinculadas a la promoción de una aspirante que terminó obteniendo la coordinación y que, si las encuestas se mantienen, podría llegar con ventaja a la candidatura y a la contienda. Sobre esos apoyos y sus posibles costos políticos, las explicaciones transparentes siempre serán mejores que las versiones de pasillo.
Y que nadie se haga el desentendido, porque no basta con señalar al adversario por gastar, promoverse o administrar mal.
Hasta mañana.







