Las redes sanitarias del país no están listas para abordar el reto que representa la irrupción del consumo de metanfetaminas y fentanilo, así como su uso para adulterar otras sustancias como la xilacina, reconoce en un informe la Secretaría de Salud, en el contexto del programa entre la Unión Europea (UE) y América Latina sobre drogas.
Según el informe, existen obstáculos legislativos para la implementación de terapias que han resultado clave en diversas partes del mundo para revertir sobredosis y riesgos de muerte, como es la utilización de naloxona. La publicación, en la que aparece entre los créditos David Kershenobich, secretario de Salud, fue elaborada con la asistencia técnica y financiera de la UE, el Programa de Cooperación entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea en materia de política de drogas (COPOLAD) y Episteme Social, una plataforma de investigación con sede en Barcelona.
El documento sostiene que en México, al igual que en otras partes del mundo, los fenómenos asociados al consumo de sustancias ilícitas se están viendo transformados por la llegada de drogas desconocidas en determinados contextos y regiones, concretamente por la metanfetamina y el fentanilo, cuyo uso “representa un desafío” para las instituciones encargadas de ofrecer respuestas al impacto que están teniendo en los sistemas sanitarios y sociales.
“El sistema de salud mexicano debe amoldarse a las nuevas realidades relacionadas con la llegada y expansión de tendencias de uso de drogas y para ello deberá adaptar sus capacidades para brindar de la forma más eficiente posible, según estándares internacionales, una respuesta a estos nuevos desafíos (…) Los retos asociados al uso de opioides sintéticos de alta potencia se ven agravados por una capacidad de respuesta local limitada en la prevención de sobredosis. La ausencia de una estrategia centralizada de prevención supone un vacío estructural que complica la implementación de políticas públicas en esta materia de forma efectiva.
Información de El Universal
Source: Mundo




