Entre los catedráticos de distintos niveles educativos existe temor por no poder garantizarles seguridad dentro de los planteles educativos y donde se asegura son espacios seguros para quienes acuden a estos espacios, sobre todo por los hechos ocurridos ayer en Michoacán.
En un sondeo de CDJ.com.mx, se logró obtener el sentir de varios maestros, algunos expresan miedo, otros más ansiedad por no poder tener las garantías que desempeñar su trabajo vaya a tener repercusiones con los alumnos y los padres de estos, ya que se han documentado agresiones en varios estados de la república.
La maestra de secundaria Lorena, recordó “un incidente que afortunadamente no pasó a mayores, pero sí nos ha dado el ejemplo claro que somos muy vulnerables al humor de los alumnos y sus padres, porque por omisiones en el núcleo familiar, nosotros la llevamos, no les ponen límites y nosotros al mostrarles como se debe hacer o dirigir vienen las represalias”, dijo consternada.
Por su parte el profesor Mario insistió en dedicar unos 15 minutos por lo menos a los hijos e hijas para saber ¿cómo se sienten?, ¿qué piensan? y con ello poder descubrir si es que se tiene una conducta de agresión a otros. “El diálogo con los hijos no debe ser sacrificado por dinámicas de trabajo, por algún otro motivo, podemos ayudarlos y salvarlos incluso de autolesionarse”, puntualizó.
Finalmente, los catedráticos en la ciudad tienen tiempo manifestando esa ausencia de los padres ante las necesidades económicas en los hogares, ya que por cubrir jornadas laborales extenuantes, olvidan supervisar las actividades de los hijos y ya cuando se presentan problemáticas como las ya documentadas, es cuando buscan ese acercamiento con ellos, coincidieron.
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