A las 07:23 horas del miércoles 19 de marzo arriba el buque tanque petrolero Challenge Procyon al puerto de Tampico, en Tamaulipas, con 10 millones de litros de diesel a bordo.
El combustible se descarga a través de mangueras a camiones cisterna, mismos que harán base en el terreno de una empresa de fletes cerca de la carretera Camino Antiguo a Medrano, y luego se encargarán de distribuirlo en 18 estados.
Una vez resguardado el combustible, comienza la operación: elementos de seguridad federales aseguran el Challenge Procyon, que pertenece a la naviera Altamarítima, e incautan los 10 millones de litros de diesel en la empresa de fletes.
EL UNIVERSAL pidió una posición a Altamarítima; sin embargo, no se obtuvo respuesta.
El Challenge Procyon había ingresado a México de manera legal, zarpando la tarde del 16 de marzo en el puerto de Beaumont, Texas; sin embargo, su tripulación afirmó que transportaba aditivos para la fabricación de lubricantes. Operaciones de inteligencia han detectado que cada 10 días ingresa a México un buque cisterna cuyo capitán miente sobre la carga de hidrocarburos que lleva al país, con el fin de evadir impuestos que deben pagar combustibles como la gasolina y el diesel.
Fuentes de seguridad consultadas por EL UNIVERSAL, que solicitaron el anonimato, aseguran que esos combustibles de contrabando, ingresados bajo el modus operandi de huachicoleo fiscal, son de mala calidad y regularmente no logran venderse en Estados Unidos, pero en México el negocio es redondo.
“El huachicoleo es cuando una persona roba gasolina para venderla de manera ilegal… Pero aquí la traen de otro lugar, no está probado que realmente sea robada, el delito es introducción ilegal al país”, explican.
Un negocio de muchos
Las fuentes consultadas remarcan que existe una red de complicidad que incluye desde dueños de gasolinerías, transportistas y trabajadores portuarios, entre otros. “El diesel proviene de Houston y es de mala calidad, entonces lo que no pueden vender en Estados Unidos lo envían a México y llega a 18 estados del país”, detallan.
Así, a precio de mercado legal en México, se venden gasolina y diesel de menor calidad y que fueron introducidos sin pago de impuestos. El aseguramiento del buque Challenge Procyon es parte de las nuevas operaciones de inteligencia que el gobierno federal lanzó contra el llamado huachicoleo fiscal.
De acuerdo con las estimaciones de Onexpo Nacional, que agrupa a los gasolineros, el huachicoleo fiscal alcanza a introducir de manera ilegal hasta 300 mil barriles diarios, equivalentes a más de 40 millones de litros por día de combustibles que ingresan al país bajo otra denominación para no pagar los impuestos que les corresponderían en las aduanas.
Uno de cada tres litros es huachicol
Según consideran empresarios gasolineros, uno de cada tres litros de combustible que se comercializan en el país es ilícito, ya sea obtenido a través de tomas clandestinas o importado de forma ilegal bajo otra fracción arancelaria en el esquema denominado huachicoleo fiscal, o bien que es combustible con químicos y mezclas ilegales.
Empresarios detallaron a EL UNIVERSAL que diariamente se venden en el país 180 millones de litros de combustibles automotrices, por lo que alrededor de 60 millones se comercializan ilegalmente. Esa cantidad representa un daño estimado a la economía equivalente a 525 mil 600 millones de pesos al año, que serían pérdidas para el erario, para Petróleos Mexicanos (Pemex), para importadores privados y comercializadores; también significa daños en los motores de los vehículos y, finalmente, ganancias para grupos del crimen organizado.
“Hemos visto que, en los últimos meses, el combustible ilícito ha aumentado más en el país”, señalaron las fuentes empresariales. México recibió en sus puertos 4 mil 34 embarcaciones petroleras sólo en 2023, según los datos más recientes de la Secretaría de Marina. De esos buques tanque, al menos 276 llegaron a Tampico.
De acuerdo con especialistas, cerca de 70% de la gasolina que llega a México lo hace a través de los puertos y aduanas más cercanos a Estados Unidos.
Un buque tres veces asaltado
El buque cisterna Challenge Procyon fue construido por la empresa japonesa Kyoei Tanker en 2011. Bajo la bandera de Singapur, atracó al menos en dos ocasiones en territorio nacional y fue asaltado en tres, antes de ser incautado por autoridades federales mexicanas.
De acuerdo con datos de la Organización Marítima Internacional, la embarcación que hoy pertenece a la naviera Altamarítima fue asaltada por piratas en dos ocasiones durante 2014 en Indonesia, y la última ocurrió en el puerto de Callao, Perú, en diciembre de 2022.
En la página web de Altamarítima se describe a la empresa como una de las principales agencias navieras consignatarias de buques, proveedora de servicios portuarios y de transporte marítimo en México. Detalla que cuenta, desde hace cinco años, con el respaldo de Norton Lilly International y Ultramar.
Con información de El Universal
Source: Mexico