La inflación argentina en una sola foto

La fotografía demacrada de la presidente argentina, Cristina Fernández, podría ser la imagen a la que nos referimos en el título; pero no. Hay otra gráfica que demuestra de un vistazo lo que sucede en esta nación.

La inflación ha sido uno de los grandes problemas de Argentina en los últimos años. De acuerdo con estimaciones privadas la inflación en 2014 alcanzó 40%, una de las tasas más altas en el mundo.

Sin embargo, la previsión oficial del gobierno era de sólo 21%, cifra que fue desestimada por muchos como un intento por mentir sobre la problemática. De hecho, el Fondo Monetario Internacional hizo el año pasado un llamado al gobierno argentino para corregir sus estadísticas.

Esta imagen que ha sido viral en internet es muestra del problema de la inflación. Con lo que en 2001 costaba un automóvil Golf, de Volkswagen, hoy sólo se puede pagar el teléfono celular Galaxy Note 3, de Samsung.

La inflación es conocida como un “impuesto silencioso”, pues es una manera en la que se reduce el poder adquisitivo de la gente. Con lo que tenías ayer, hoy puedes comprar menos.

La mayoría de los economistas coincide en que cierto nivel de inflación es sano para una economía, pues muestra dinamismo y crecimiento. Por eso es que la mayoría de los bancos centrales tienen una meta de entre 1 y 3 porciento.

Sin embargo, una inflación tan grande como la que ve Argentina o Venezuela es dañina porque prácticamente pulveriza el poder adquisitivo de la población. Y la manera en la que algunos gobiernos atacan el problema, elevando los salarios y congelando precios, sólo genera alzas de precios más pronunciadas y el surgimiento de mercado negro.

El problema se debe a tres factores: la crisis de 2001, su deuda y su comercio internacional.

Desde 1991 Argentina se valió de un tipo de cambio fijo para impulsar la economía, donde un peso argentino equivalía un dólar. Sin embargo, un tipo de cambio fijo requiere de dólares para mantener la liquidez del mercado, misma que empezó a faltar hacia 1999.

Para 2001 la situación fue insostenible, hubo una corrida de capitales, se declaró en moratoria y un año después se acabó el esquema fijo del tipo de cambio.

Segundo, tras los problemas que el país históricamente ha tenido con su deuda, el acceso al mercado internacional para obtener divisas ha sido limitado. Esta falta de divisas ha sido otro factor que ha presionado al peso argentino frente al dólar, particularmente en los últimos meses por la pelea con los holdouts.

Tercero, la economía argentina se basa en la exportación de materias primas y la importación de productos terminados. Su principal exportación y principal fuente de divisas es la soya, la cual en el pasado vio un aumento considerable en su precio, pero que en los últimos meses se ha desplomado.

Esto ha limitado la entrada de dólares, ha elevado el tipo de cambio y ha encarecido los productos importados, que son la mayoría de lo que la economía consume.

Además, la manera en que Argentina ha querido combatir la inflación es con más controles sobre la moneda, la razón que hace más de una década sentó el camino para la situación actual.

 

Con información de Dineroenimagen