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Por las vísperas se conocen los días…

Dicen que si por las vísperas se conocen los días, en el partido de la 4ª Transformación ya deberían irse consiguiendo, unas cuantas cajas de curitas o, quizá, todo un botiquín de primeros auxilios.

La designación —sí, sí, por encuesta para que nadie vaya a pensar otra cosa— del Coordinador de la Defensa de la Soberanía en el estado de Chihuahua se encuentra en la recta final y, al menos en Chihuahua, difícilmente habrá resultado capaz de dejar a todos contentos.

Todo apunta a que, gane quien gane, habrá quienes terminen bastante lejos de la foto oficial y, todavía más importante, lejos de la disposición para abrazar como hermanos a quienes hoy consideran adversarios por decir lo menos.

Lo que está ocurriendo en otros estados ya dejó algunas señales. El caso de Avelina en Guerrero es apenas una muestra de que los procesos internos de Morena tienen un punto de inflexión donde o se rompe o se tuerce la unidad. El caso es que no queda bien.

La operación cicatriz, donde se trabaja por convencer a los que perdieron de que ahora todos son del mismo equipo, después de semanas —o meses— de metralla política.

Aquí en el estado de Chihuahua está muy minado el terreno como para que en cuanto se den las designaciones (Por encuesta) se pasen de los cocolazos a los abrazos fraternales.

Porque ni modo de que nieguen -pues ha quedado ampliamente documentada- la fricción entre las tropas y un quiotro mando que acompaña a Andrea Chávez y a Cruz Pérez Cuéllar. No hace falta tener una bola de cristal para saber que las heridas políticas ya fueron infligidas. Si no lo creen solo busquen, ahí están las declaraciones, los señalamientos y las respuestas que durante los últimos meses han ido calentando el ambiente.

Del lado más frontal han aparecido Javier Corral y Juan Carlos Loera, quienes públicamente han cuestionado a Pérez Cuéllar y lo han señalado, entre otras cosas, como un advenedizo y lo han vinculado con acusaciones de corrupción.

El alcalde con licencia, por su parte, tampoco se ha quedado cruzado de brazos y ha respondido, generalmente con un tono más mesurado, pero de manera sistemática.

El propio Cruz ha colocado sobre la mesa un asunto que puede terminar siendo el verdadero dolor de cabeza en el corto plazo para sostener la unidad: quien resulte ganador deberá generar las condiciones para acoger al equipo perdedor. Él mismo se dice convencido que ser favorecido (Por la encuesta) tenderá la mano y dará borrón y cuenta nueva.

Pero una cosa es pedir unidad desde el discurso y otra conseguirla entre equipos que llevan meses midiéndose, descalificándose y acumulando agravios.

Las heridas políticas, como las de guerra, pueden cerrar por fuera y seguir doliendo por dentro.

Si el resultado favorece al grupo identificado con Andrea Chávez, el reto no será únicamente administrar el triunfo, sino conseguir que quienes apostaron por Cruz Pérez Cuéllar se incorporen al proyecto sin sentir que fueron convidados de piedra.

Esta semana se ha hablado de que podría quedar listo el anuncio. Y, casualidad o no, el sábado está prevista la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Ciudad Juárez, donde encabezará un acto de rendición de cuentas en la Plaza de la Mexicanidad.

La Presidenta ha sostenido que la definición de las candidaturas y los procesos internos corresponden al partido y que ella se mantendrá al margen. Habrá quien le crea y habrá quien no.

Lo que sí es que, cuando hay tanto en juego, resulta difícil imaginar que no estaría probando su músculo político en nuestra región y, por supuesto, demostrar quien manda hoy en México.

Hasta mañana.

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