Ayer el Cabildo de Ciudad Juárez aprobó por mayoría los nuevos valores de suelo y construcción para 2027, lo que en términos reales impactaría en un 8 por ciento de aumento al Impuesto Predial. Pero donde estuvo buena la rebatinga fue en la votación, porque ahí sí salieron a relucir los agravios, los afectos y hasta las ganas de cobrar facturas políticas.
Para empezar, el bloque petista respingó y se cobró de la única manera que podía el desaire que le hicieron a una de sus paladinas, Lilia Aguilar, quien aspiraba a abanderar a la izquierda por la Alcaldía, por supuesto con las siglas de Morena por delante.
El plan pintaba de maravilla en sus sueños: Andrea Chávez para la gubernatura y Lilia para el Ayuntamiento. Pero ¡oh, sorpresa!, Cruz Pérez Cuéllar gana la encuesta y a Andrea le toca el disgusto de asumir la coordinación morenista en esta frontera. Así que a alguien había que cobrarle la afrenta y el que estaba a la mano fue Héctor Ortiz.
¡Tenga para que se entretenga! Ahí tiene el alcalde suplente los cinco votos petistas en contra del dictamen. Acuse recibido el golpe porque les aliades saben que pueden hacer berrinche desde el Cabildo. Héctor, sabiendo que la mayoría era suya y que el asunto saldría adelante, nomás les respondió: “Qué bueno que despertaron”.
Quien se encargó de sobarle el lomo al alcalde fue el regidor Eduardo Valenzuela, quien reconoció el esfuerzo de la administración y recordó que el año pasado apoyó la propuesta, pero que esta vez la chamba no le llenó el ojo y por eso nanay, que no contaran con su voto.
El que merece mención aparte es Alejandro Jiménez, mejor conocido en los pasillos políticos como Jimenotas, expanista que ahora se dice independiente.
Llama la atención su postura condescendiente con la administración municipal, porque manos le han faltado para aplaudir y apurado ha estado para dar su voto a favor. Le brotan los afectos por Cruz y Héctor, ambos con pasado pitufo.
Pero no crean que la rebatinga se limita a los desencuentros entre los regidores. El asunto del Predial tiene su jiribilla, porque justo ayer, mientras en Juárez se aprobaban los nuevos valores catastrales, en el Senado avanzaba la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral, que ya había pasado por la Cámara de Diputados y quedó encaminada para su promulgación y publicación oficial.
¿Y eso qué significa para los mortales que cada año tienen que rascarse el bolsillo para pagar el Predial? Pues que una cosa es que no te aumenten la tasa del impuesto y otra muy distinta que no termines pagando más. Si el nuevo sistema detecta que tienes una construcción, una ampliación o un terreno que no aparece debidamente registrado, o que hiciste modificaciones y nunca las reportaste, ¡oh, sorpresa!, podrían actualizarte el valor catastral y, con ello, subir la cuenta.
Dicho en cristiano: no necesariamente te aumentan la tasa, pero sí la base sobre la que te cobran. Y cuando esa base crece, el recibo también puede crecer. Así que cuidado con echar las campanas al vuelo porque alguien diga que no hubo aumento al impuesto; el golpe puede llegar por otro lado, dependiendo de la situación de cada inmueble y de cómo se apliquen las nuevas disposiciones.
Por lo pronto, Cruz parece dispuesto a pagar el costo político de la actualización catastral, confiado en que en Juárez las preferencias electorales le dan margen suficiente para aguantar el chaparrón. Le calan, sí, pero no tanto como para poner en riesgo una victoria que Morena considera bastante encaminada. Ya veremos si los juarenses piensan lo mismo cuando les llegue el recibo.
Hasta mañana.







