En la escena del poder, los espacios vacíos no existen. Alguien debió habérselo dicho al bloque de Juan Carlos Loera, Andrea Chávez, Briggite Granados y al exgobernador Javier Corral.
¡Vaya chamaqueada que les dieron el pasado domingo en el Consejo Estatal! Andan muy contentos los operadores de Cruz Pérez, pero aunque se haya ganado ese escarceo, estan muy lejos de poder cantar victoria.
El grupo que en pura pantalla encabeza Hugo González hizo la tarea fina: consiguió quórum, sesionó y, de paso, aprobó una jugada que mínimo es de prepa. La llamada “iniciativa de imparcialidad” pone grillete a la dirigencia para que controle sus pasiones y no acuda a los eventos de aspirantes, con el argumento de garantizar piso parejo.
Esta decisión cae como anillo al dedo al bloque que Pérez Cuéllar. Mataron dos pájaros de un tiro, pues evidenciaron que, al menos en el terreno del Consejo Estatal, tienen más músculo del que muchos calculaban y le pegaron con la regla a quienes han estado metiendo mano al proceso interno de selección de candidatos.
Luego, ayer en rueda de prensa, Brigitte Granados explicó su ausencia con temas de agenda y apeló a acuerdos nacionales, en una narrativa que intenta llevar la discusión a otro nivel: el de una contienda donde, en los hechos, todos los aspirantes —de Morena y de enfrente— ya andan en promoción abierta. Nombres sobran: Andrea Chávez, el propio Cruz, Gilberto Loya y Marco Bonilla, cada quien con sus formas y sus tiempos.
Dejo en claro que propios y extraños ya se pasaron por el arco del triunfo los tiempos de campaña y ahora la duda de quienes están al margen de los partidos es quien manda en MORENA, el Consejo o la dirigencia.
Por los candidatos ni que decir. No le hacen caso a nadie.
En paralelo, los números siguen contando su propia historia. La marca Morena mantiene ventaja en el estado, con especial fuerza en Ciudad Juárez, donde la diferencia llega a ser de casi dos a uno.
El escenario, si hoy fueran las elecciones, sería favorable para el partido guinda. El detalle está en la palabra clave: “si”.
Porque todo depende de la unidad.
Las fisuras ya asoman. La salida de la diputada Rosana Díaz rumbo al Partido Verde encendió focos amarillos, y en corto se escucha una versión que cada vez se repite más: si Cruz Pérez Cuéllar no encabeza la candidatura, podría explorar esa misma ruta.
No sería un terremoto, pero sí un movimiento capaz de restarle voltaje a Morena en una elección donde cada punto cuenta.
Del otro lado, el grupo de Andrea Chávez apuesta a que la decisión final vendrá desde el centro, confiando en que la balanza nacional termine por inclinar la candidatura. Una jugada de alto riesgo: cuando la definición baja desde arriba, también redefine lealtades abajo.
Las Lenguas viperinas dicen que en Chihuahua -al menos por ahora- la transformación no enfrenta oposición, porque entre ellos podrían destrozarse pero nunca se harían daño.
Y el llamado a la unidad de Brigitte suena más falso que una moneda de 25 centavos.
Hasta mañana.







