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Quieren resultados diferentes, haciendo lo mismo

Todavía está por cuajarse la figura que representará al Partido Acción Nacional para la elección de 2027 en nuestro Juárez, y ya aparecieron los gandallas a acaparar las posiciones que comandarán las estrategias desde las alturas, pa’ no ensuciarse.

Por cierto, nos dicen, son exactamente los mismos que liderearon la elección pasada, y que perdieron casi todo y se dice casi porque hubo una sola victoria, un lirio en medio del pantano, y fue donde les dieron manotazo a los que se dicen expertos, para que dejaran trabajar a quienes trabajaron diferente, en el distrito 5 local, donde se gano pese a tener la peor candidata.

Habrá que esperar a que Daniela Álvarez termine su encomienda estatal y se digne a colocarse como la figura central del panismo juarense para poner orden a los grupos gandallas que ya comenzaron a acomodarse, asignarse espacios y, de paso, excluir a una parte importante de los azules locales.

Antes de irnos al detalle, el sentimiento que tienen distintos cuadros es que desde Palacio se ha llamado a la unidad, pero la dirigencia local la entendió de una manera muy conveniente y al parecer se abalanzaron sobre las posiciones sin siquiera consultar a las bases.

Y entonces las comisiones quedaron así: al recaudador de rentas Raúl García Ruiz, quien aspiraba a la candidatura a la alcaldía —o al menos eso parecía— se le asignó la responsabilidad de encargarse de las alianzas y acuerdos. Quizá en sus manos tendrá parte de la negocia en el proceso de coalición con el PRI, partido que poco o nada abona en la frontera.

A Carlos Ortiz, coordinador o representante del Gobierno del Estado en Ciudad Juárez, y a Eduardo Gutiérrez, los habrían mandado a una comisión poco agradable pero indispensable. Ellos atenderán los “distritos no prioritarios”, que se entiende como los que no son rentables electoralmente y solo se trata de rescatar lo rescatable para lo global, porque ahí MORENA gana hasta postulando un burro.

Para los considerados prioritarios quedó el famoso “toca-toca”, esa estrategia costosa y poco beneficiosa de brigadas que recorren las colonias repartiendo propaganda, tocando puertas y, de paso, poniendo a prueba la paciencia de los vecinos cuando aparecen a horas poco convenientes.

A Óscar Ibáñez le encargaron algo todavía más misterioso: un sistema.

Hasta ahora queda por descubrir qué clase de sistema será, aunque la idea parece apuntar a algo que el PAN ha intentado construir durante años: sistematizar la operación política, organizar estructuras, manejar bases de datos, geolocalizar simpatizantes y convertir la información territorial en votos.

A Richie Vega “Rueditas”, mientras tanto, le habría tocado la secretaría de una campaña que todavía ni comienza, ¿batallará para hacer nada?.

A Amparo Beltrán, la nunca bien ponderada vocera de “Pueblito Mexicano”, la estarían enviando como mano derecha de Luis Olmedo, quien llega desde el Comité Ejecutivo Nacional a tratar de ser profeta lejos de su tierra. Allanar zona hostil como Juárez, como otros lo han intentado, sin conocer y sin sumar será batalla monumental.

Mauricio y Paredes serían enviados a aquellas zonas que resultan intermitentemente favorables para Acción Nacional: las que a veces pintan de azul y otras veces terminan con el color contrario.

Y a Florencio Peña “El Mono” le tocaría operar el programa Chihuahua, tratando de sacarle algún jugo político a una estrategia que todavía está lejos de permear completamente entre la población.

El verdadero reto para Acción Nacional en Juárez será conseguir que esa supuesta unidad sobreviva, pero si por las vísperas se conocen los días, las comisiones inocuas que se dieron la semana pasada las están saboreando más como el escalón previo a las candidaturas, regidurías, diputaciones y posiciones.

Al tiempo.

Hasta mañana.

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