1ª Parte
La muerte de dos agentes norteamericanos en territorio de Chihuahua volvió a colocar en el centro del debate público uno de los temas más relevantes en materia de seguridad nacional: la participación de organismos estadounidenses en tareas operativas dentro del estado.
El caso, rodeado de versiones extraoficiales y señalamientos sobre presuntos vínculos con la Central Intelligence Agency (CIA), generó una fuerte reacción mediática y política, además de abrir nuevamente la conversación sobre los alcances de la cooperación binacional en una de las regiones más estratégicas de la frontera entre México y Estados Unidos.
En Chihuahua, esta relación representa una colaboración sostenida, institucionalizada y cada vez más amplia, particularmente en municipios fronterizos como Ciudad Juárez, donde la seguridad pública ha evolucionado bajo una lógica de coordinación internacional permanente.
De acuerdo con información oficial, durante 2025 se atendieron 329 incidentes fronterizos en coordinación directa con instancias estadounidenses como el Federal Bureau of Investigation (FBI), la Patrulla Fronteriza (CBP), la Drug Enforcement Administration (DEA) y el sistema de emergencias 9-1-1 de El Paso, Texas.
Desde 2023, el número acumulado de casos coordinados asciende a mil 573, una cifra que refleja cómo la cooperación evolucionó de acciones puntuales a esquemas permanentes de operación, intercambio de información y respuesta inmediata. La frontera entre Chihuahua y Texas se ha consolidado como una zona donde la coordinación táctica forma parte de la estrategia institucional.
Esta dinámica ha permitido fortalecer acciones relacionadas con persecuciones transfronterizas, localización de objetivos prioritarios, rescates humanitarios, combate al tráfico de drogas, atención a incidentes migratorios y vigilancia aérea especializada.
Mañana viernes no te pierdas la segunda parte de este reportaje: Un antecedente que fortaleció la confianza bilateral








