La tarde-noche del sábado eligieron el monumento a Benito Juárez y el puente internacional Santa Fe, para mostrar su rechazo total a la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Los ciudadanos lanzaron consignas y colocaron mantas en ambas sedes para mostrar su apoyo a la soberanía venezolana.
Los manifestantes señalaron que las acciones emprendidas por el gobierno estadounidense para detener al presidente Nicolás Maduro representan una violación al derecho internacional y a la autodeterminación de los pueblos. Indicaron que ningún país extranjero debe intervenir en los asuntos internos de otra nación.
Durante la movilización, los participantes advirtieron sobre los riesgos de repetir políticas de injerencia en América Latina, las cuales —afirmaron— han generado inestabilidad política, social y económica en la región a lo largo de la historia. Recordaron que este tipo de acciones han afectado principalmente a la población civil.
Finalmente, los asistentes hicieron un llamado a la comunidad internacional para respetar la soberanía de Venezuela y privilegiar el diálogo como vía para la resolución de conflictos. También reiteraron su postura en favor de la paz y el respeto entre las naciones del continente.
En el plano internacional, la protesta se dio en el contexto de recientes acciones y declaraciones atribuidas a Estados Unidos relacionadas con el gobierno de Venezuela, incluidas versiones sobre intentos de detención del presidente Nicolás Maduro. Dichos señalamientos han generado reacciones encontradas y un aumento de la tensión diplomática, especialmente entre países que consideran estas medidas como una injerencia en asuntos internos.
Los manifestantes recordaron que la situación política en Venezuela ha sido motivo de confrontación durante años, con sanciones, presiones externas y disputas sobre la legitimidad del gobierno. Advirtieron que cualquier acción encaminada a la captura o remoción forzada de un mandatario podría tener consecuencias regionales y reactivar prácticas históricas de intervención que, aseguran, han dejado efectos negativos en América Latina.







