La celebración por el campeonato de los New York Knicks terminó en disturbios en Manhattan, luego de que miles de aficionados salieran a las calles para festejar el histórico triunfo del equipo en las Finales de la NBA. Los Knicks derrotaron a los San Antonio Spurs en el quinto juego de la serie, con marcador de 94-90, resultado con el que conquistaron su primer título desde 1973 y pusieron fin a una espera de 53 años para su afición.
Los festejos se concentraron principalmente en Times Square y en los alrededores del Madison Square Garden, casa de los Knicks y uno de los recintos deportivos más emblemáticos de Nueva York. La celebración se originó por la magnitud del triunfo, ya que el equipo neoyorquino no ganaba un campeonato de la NBA desde hacía más de cinco décadas, lo que provocó que miles de personas salieran a cantar, encender fuegos artificiales, ondear banderas y tomar las calles durante la noche del sábado y la madrugada del domingo.
Sin embargo, el ambiente festivo se salió de control cuando grupos de personas comenzaron a vandalizar vehículos y a subirse a varios autobuses que eran utilizados para trasladar aficionados del Mundial 2026. De acuerdo con Reuters, al menos un autobús relacionado con la logística mundialista fue incendiado y otros resultaron dañados, luego del partido de la Copa del Mundo entre Brasil y Marruecos, disputado horas antes en la zona de Nueva York-Nueva Jersey.
Durante los incidentes, un adolescente de 17 años resultó herido de bala en un pie cerca de Times Square. La policía de Nueva York informó que el joven fue trasladado a un hospital en condición estable, mientras que tres personas fueron detenidas cerca del lugar y se recuperó un arma de fuego. También se reportaron daños a vehículos, cierres viales y la intervención de policías antimotines para dispersar a la multitud en el centro de Manhattan.
Los hechos encendieron nuevamente las alertas sobre los retos de seguridad que enfrentan las ciudades sede del Mundial 2026, especialmente cuando coinciden eventos masivos, celebraciones deportivas y una alta concentración de visitantes. Aunque la victoria de los Knicks representó un momento histórico para Nueva York, la noche quedó marcada por actos de vandalismo, violencia y daños al transporte utilizado para la movilidad de aficionados mundialistas.







