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🐍🌶️ LA COLUMNA|Cuando sumas pobrezas

Aquí, en la frontera, poco o nada significa la amenaza del líder estatal del PRI, Alejandro Domínguez, de romper la alianza con el PAN en caso de que no ser tomado en cuenta para la definición de las candidaturas.

Seguramente Alex se refería a los espacios más prometedores y casi seguros de victoria, seguramente, de suelos chihuahuitas y, si pensamos mal, pudiéramos decir que ni por un momento le paso por la cabeza pensar en ciudad Juárez.

Porque una alianza entre ambas instituciones políticas en estas tierras de la frontera es lo mismo que sumar pobrezas. Ambos partidos llegan golpeados, con estructuras debilitadas y con una evidente pérdida de respaldo ciudadano.

Resulta pues imposible pensar que, juntando sus decadencias, puedan construir una alternativa realmente competitiva frente a Morena, con sus programas del Bienestar y un Ayuntamiento que al parecer se encuentra ya poniéndose las pilas.

Por lo que parece para pesar de varios egos locales, aquí los nombres sobran, las marcas son las que están ofreciendo competitividad o restándola.

Haciendo un paréntesis para una reflexión en retrospectiva, el error político más grande del siglo que cometió el Partido Acción Nacional fue precisamente esa alianza con el PRI.

El PAN perdió identidad, abandonó buena parte de los principios que durante décadas lo distinguieron y terminó cayendo en un pragmatismo político que, en una etapa donde la ciudadanía es cada vez más sensible a las incongruencias, solamente terminó de devaluarse.

En lugar de fortalecerla, cargó sobre sus hombros la inercia negativa que desde hace varios procesos electorales arrastra el tricolor. El resultado está a la vista de todos.

Si además le agregamos que durante prácticamente todo este sexenio el PAN estuvo ausente en Ciudad Juárez, el panorama resulta todavía más complicado. Hoy, a menos de un año del proceso electoral, pretenden corregir el rumbo con el famoso “toca toca”, que no es otra cosa que recorrer las colonias casa por casa para hablar bien del gobierno.

El problema es que el ciudadano ha cambiado. La gente ya no quiere escuchar discursos ni propaganda; quiere soluciones. El electorado fronterizo se ha vuelto mucho más demandante y difícilmente modificará su voto únicamente porque alguien toque la puerta para presumir acciones gubernamentales que se miran lejos.

Por eso los eventuales aspirantes a los cargos de elección popular viven con muy pocas esperanzas de remontar los números. Los distritos locales y federales en Ciudad Juárez lucen sumamente complicados para la oposición y ni qué decir de la candidatura a la Presidencia Municipal.

En contraparte, la realidad política es tan contundente que Morena podría postular prácticamente a cualquiera y seguiría iniciando la contienda con una enorme ventaja.

En Ciudad Juárez, los nombres que más se mencionan para buscar la Presidencia Municipal por MORENA son la delegada del Bienestar, Mayra Chávez, y el senador Juan Carlos Loera.

Ninguno de los dos parece tener demasiada prisa por solicitar licencia, porque independientemente de lo que ocurra en la elección, ambos tienen asegurada una posición política durante varios años más.

Sea quien sea el candidato, puede decirse que inicia la competencia con prácticamente el cincuenta por ciento de la victoria en la bolsa. El otro cincuenta por ciento se reduce a no cometer estupideces de aquí a la elección.

Lo mismo ocurre con quienes aspiren a las diputaciones. Basta recordar la elección de 2024, cuando Morena ganó prácticamente todos los distritos locales y federales sin necesidad de candidaturas particularmente conocidas.

Las Lenguas Viperinas hicieron el ejercicio de salir a preguntar en la calle quiénes son los diputados que actualmente representan a los juarenses y la respuesta fue tan contundente como preocupante: prácticamente nadie los conoce. El membrete esta pesado, supera nombres y trayectorias.

De hecho, la figura menos conocida en aquella elección era Pedro Torres, quien terminó perdiendo por un margen mínimo frente a Xóchitl Contreras, una candidata que nunca logró conectar con el electorado y que contó con todo el respaldo de la estructura gubernamental.

Aun así, apenas consiguió una diferencia cercana a los tres mil votos. Pedro Torres terminó llegando al Congreso por la vía de la representación proporcional, dejando claro que ni siquiera era necesario ser una figura ampliamente conocida para competir de tú a tú en aquella elección.

Cerraremos esta columna con la frase que ayer lanzó la gobernadora, para contextualizarla en esta frontera, que parece que de repente no le hayan por el centro del estado al termómetro: “Suerte a quien pueda contender.”

Más que suerte en el 2027 se requeriría un milagro o por lo menos una gran proeza de quien sea postulado para la alcaldía, que deberá arrastrar toda la inercia negativa que existen en los distritos, sobre todo con el ánimo perdedor que se siente en los corrillos del Pueblito Mexicano.

En Ciudad Juárez, los panistas pudieran observar una candidatura como un auténtico sacrificio. Entienden que salir a competir en estas condiciones significa exponerse a una derrota casi anunciada.

Para varios de ellos, la política se ha convertido en un mecanismo para seguir viviendo del erario y, por eso mismo, aceptar una candidatura implica desgastar su nombre y asumir el costo de una elección extremadamente difícil.

Y siendo así, cuando la pobreza está en el ánimo, remontar está en chino.

Hasta mañana.

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