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🐍 LA COLUMNA/El mundo al revés

Pareciera que los alcaldes de ciudad Juárez y de Chihuahua se pusieron de acuerdo este fin de semana para intercambiar demarcaciones municipales y realizar giras de promoción política, con eso de que los tiempos de las definiciones se van acortando.

Y así, Cruz se aventó un crucero en chihuahuitas tierras, mientras que Bonilla visitaba mercados en ciudad Juárez, mientras en sus respectivas ciudades los problemas y necesidades se quedaron durmiendo el sueño de los justos.

Ya se les esta haciendo costumbre a los dos munícipes realizar estas actividades fuera de sus Ayuntamiento, por “invitación” -según ellos- de grupos de amigos que se encuentran muy interesados en conocerles y presentarles a sus respectivas estructuras o hacerse acompañar de estos figurines para realizar actividades diversas, como volanteos y entrevistas.

Pero las lenguas viperinas que no perdonan, nos han dicho que hasta cierto punto se comprende que quien aspire a gobernar un estado tan complejo tiene que darse a conocer y entender los problemas de todo el territorio, pero el problema es que sus respectivas ciudades siguen acumulando pendientes que requieren atención de tiempo completo.

En Juárez son comunes alcantarillas abiertas, baches que aparecen más rápido de lo que pueden repararse, fugas de aguas negras convertidas en focos de infección, problemas migratorios permanentes y una exigencia constante en materia de seguridad pública.

La colonia Kilómetro 20, por citar un caso reciente documentado por este medio, continúa padeciendo derrames de aguas residuales que afectan la salud y la calidad de vida de cientos de familias.

La capital tampoco vive precisamente tiempos de abundancia administrativa. Desarrollo urbano, pavimentación, movilidad, servicios públicos y cada vez un problema mayor de movilidad en ciertos puntos por el crecimiento sin planeación urbana de fraccionamientos.

Estos son desafíos permanentes para una ciudad que crece aceleradamente. Sin embargo, los dos alcaldes parecen haber decidido que parte importante de su agenda debe desarrollarse fuera de sus respectivos territorios.

Por eso llama la atención —y hay que reconocerlo— la decisión de Cruz Pérez Cuéllar de solicitar licencia para separarse de su cargo y dedicarse de lleno a la siguiente etapa de su proyecto político.

Al menos existe congruencia entre la intensidad de su activismo y la decisión de dejar temporalmente la responsabilidad ejecutiva. En su lugar quedará Héctor Ortiz, secretario del Ayuntamiento, un perfil que conoce perfectamente la forma de trabajar del alcalde y que ha sido parte de su círculo de confianza durante varios años.

La administración municipal no quedará en manos improvisadas.

Y aquí es donde la reflexión inevitable llega hasta la banqueta de enfrente. Porque los tiempos políticos ya se aceleraron. Andrea Chávez ya dejó clara su ruta. Cruz Pérez Cuéllar pedirá licencia. ¿Qué harán quienes aspiran desde el PAN? ¿Cuándo llegará el momento de definir si seguirán gobernando o si se dedicarán de lleno a construir candidaturas?

Particularmente para Marco Bonilla, cuya promoción política es cada vez menos discreta y más estridente.

A ver que piensa de esto el jefe de la Policía Estatal, Gilberto Loya. Ya en distintos cafés y pasillos se le menciona como el Harfuch de Chihuahua. En su caso sus cercanos insisten en que él sigue concentrado en las tareas de seguridad pública mientras un grupo de “amigos” y simpatizantes realiza el trabajo de posicionamiento político.

Curiosa modalidad esa de las campañas sin candidato.

Por cierto, este fin de semana comenzaron a circular en distintas colonias de Ciudad Juárez unos cuadernillos tipo historieta que narran la vida, trayectoria y obra de Loya. No sabemos cuántos ejemplares se imprimieron ni quién financió exactamente la operación.

Hasta mañana

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