CARGANDO INFORMACIÓN...

🐍LA COLUMNA/¿La ropa sucia se lava en casa?

El poder revela el verdadero carácter de las personas. Unos entienden que la responsabilidad consiste en servir; otros, en cambio, se suben al ladrillo y piensan que el cargo les da inmunidad y fuerza para imponer su voluntad.

Hoy la Fiscalía General del Estado se supone estaría investigando el caso de Rafa Butchart, que al parecer protagonizo esta semana uno de los episodios más lamentables de este año en cuanto a servidores públicos estatales se refiere. Esta documentada y confesa la agresión, por el mismo funcionario.

La escena inicia como algo habitual. Un padre de familia acudió por su hija al Parque Central, donde la menor entrenaba tochito. Lo hizo conduciendo el vehículo con el que trabaja diariamente: un camioncito rotulado con publicidad de unos centros nocturnos para adultos.

De esos hay decenas circulando por la ciudad, anunciando restaurantes, bares, ferreterías, gimnasios o cualquier negocio dispuesto a pagar por un espacio publicitario sobre ruedas. Ese era, simplemente, su instrumento de trabajo.

Esa noche Rafa Butchart no se encontraba realizando labores administrativas en el parque. De acuerdo con la versión de personas enteradas de los hechos, había estado utilizando las albercas del parque, por lo que incluso vestía ropa deportiva y sandalias cuando observó el vehículo ingresar al estacionamiento.

De repente, sin mediar palabra ni conciliación, Butchart se percató de la unidad estacionada, y arremetió contra las lonas desgarrandolas con una navaja y se dio el lujo se subir en sus redes sociales que le importaba nada las consecuencias legales de sus actos.

Se entiende que Butchart interpretó la presencia del camioncito como una provocación.

La versión que hoy circula entre quienes estuvieron cerca del conflicto habla de un director completamente fuera de sí. Molesto porque la publicidad correspondía a un centro nocturno para adultos, comenzó a reclamar airadamente al conductor.

Lo más delicado es que, según el testimonio del afectado, la discusión dejó de ser un pleito entre adultos.

La hija del conductor quedó atrapada en medio del conflicto. Una menor que únicamente acudía a entrenar un deporte terminó observando cómo el funcionario encargado de administrar el parque donde practicaba presuntamente la utilizaba como instrumento de presión.

El padre asegura que Butchart ordenó impedirle el acceso futuro a las instalaciones y que incluso se burló de ella mientras le advertía que jamás volvería a entrenar ahí.

Si esa versión resulta cierta, estaríamos hablando del uso del poder para intimidar a una niña.

El asunto tomó un rumbo todavía más serio cuando la Policía Municipal intervino. Curiosamente, cuentan quienes siguieron el caso desde el primer momento, Butchart nunca reveló durante el altercado quién era.

Fue hasta que llegó a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal cuando informó que era el director del Parque Central. Para entonces ya se encontraba detenido por daños y lesiones y, alrededor de las tres de la madrugada, el expediente comenzaba a tomar forma para ser turnado a la Fiscalía.

Mientras tanto, del otro lado ocurría algo que también llama la atención.

Personal cercano al Parque Central habría intentado reunir dinero para reparar los daños ocasionados al camioncito. La idea era resolver el problema cuanto antes y evitar mayores consecuencias.

Sin embargo, esa intención fue frenada de inmediato. El argumento fue sencillo: si los recursos aparecían de repente, más tarde alguien podría acusar que el dinero salió de trabajadores o incluso de recursos públicos. Mejor detener cualquier movimiento y esperar el curso legal de los acontecimientos.

Hasta ayer, el propietario del vehículo aseguraba que nadie del Parque Central se había comunicado con él para ofrecer una disculpa. Ningún acercamiento institucional. Ninguna llamada. Ninguna explicación. Lo único que, afirma, ha recibido es el cansancio propio de quien comienza a recorrer el largo camino de las denuncias y la burocracia.

También sostiene que presentará cargos por la agresión sufrida por su hija, eso si la burocracia lo permite, porque ayer circularon los audios del afectado diciendo que hasta el momento solo se había encontrado con el calvario de la burocracia estatal.

Dentro del PAN la discusión escaló hasta confrontar criterios: ¿La ropa se lava en casa o se ventila para que se renueve el aire viciado?

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