Ciudad Juárez.– Al ritmo de una canción de Las Jilguerillas, Roberto Castañón permaneció unos minutos frente a la tumba de su padre, Cayetano Castañón, en el panteón La Chaveña, uno de los más antiguos de Ciudad Juárez. Como cada año, acudió para recordarlo y mantener vivo el vínculo familiar que ni el paso del tiempo ha conseguido borrar.
Cayetano falleció en 2020, después de enfrentar una enfermedad renal. Desde entonces, Roberto procura visitarlo varias veces al año y, en fechas especiales, lo hace acompañado de su esposa y su hija. Esta vez decidió adelantarse a las celebraciones del Día de Muertos, debido a que sus compromisos laborales le impedirán acudir el próximo lunes.
“Mi papá quiso quedar con su mamá”, recordó Roberto, al explicar que en el mismo espacio descansan también los restos de su abuela, fallecida en 2018. Para él, regresar al cementerio representa una manera de mantener presentes a quienes se fueron y transmitir esos recuerdos a las nuevas generaciones.
A unos metros, Rosa María Rosales recorría los pasillos del camposanto para visitar las tumbas de varios familiares, entre ellos una tía fallecida en 1962, un tío y un primo que murió de leucemia. Su visita también forma parte de una costumbre que procura cumplir cada año, aunque para ello tenga que trasladarse desde El Paso, mientras que su acompañante llegó desde Infonavit San Lorenzo.
“Una vez al año, nada más el Día de Muertos”, comentó Rosa María, quien recordó que su familia tiene una larga historia en La Chaveña, donde durante décadas sepultaron a sus seres queridos, cuando este cementerio representaba una alternativa accesible para las familias de menores recursos. También reconoció las labores de limpieza realizadas por la Dirección de Limpia antes de estas fechas: “Muy bueno, muy buen servicio, muy limpio. Cada año limpian muy bien”.
Como ellos, decenas de familias se acercan a los cementerios para limpiar las lápidas, colocar flores, escuchar canciones que evocan otros tiempos y compartir anécdotas de quienes ya no están. Los panteones municipales La Chaveña, Colinas de Juárez y San Rafael reciben a visitantes que, entre recuerdos y emociones, mantienen una tradición en la que la muerte no representa el olvido, sino otra forma de conservar la presencia de los seres queridos.







