Marte tuvo agua templada en la que pudo surgir la vida

Parece que Marte fue un planeta con todas las cualidades para albergar vida que se echó a perder. El trabajo de robots como Curiosity, de la NASA, ha permitido saber que el planeta estuvo cubierto por océanos. Algo sucedió, sin embargo, que arrebató la atmósfera a aquel mundo rojo y lo convirtió en un desierto. Alguna de las explicaciones más recientes sugieren que Marte, como ahora la Tierra, tenía un núcleo de hierro que creaba un campo magnético capaz de desviar la radiación espacial. 500 millones de años después de su nacimiento el planeta perdió esta magnetosfera y su atmósfera quedó a merced del viento solar.

La semana pasada, la NASA publicaba más información recabada por Curiosity. Por primera vez, en la ladera del cráter Gale que explora el robot, se ha encontrado boro, un elemento que puede ser indicio de que en Marte hubo agua con las condiciones necesarias para albergar vida. Patrick Gasda, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México (EEUU), explicaba en un comunicado de la agencia espacial que si el boro encontrado es similar al de la Tierra, “sería señal de que las aguas subterráneas habrían tenido [una temperatura] de entre 0 y 60 grados con un Ph entre neutral y alcalino”.

El análisis del terreno también ha mostrado un sistema dinámico, en el que distintos elementos se mezclan gracias al agua. “El agua influencia la química de las arcillas, pero la composición del agua también cambia. Estamos viendo la complejidad química que apunta a una larga historia interactiva con el agua. Cuanto más complicada es la química, mejor es para la habitabilidad. El boro, el oligisto y los minerales arcillosos subrayan la movilidad de elementos y electrones y eso es bueno para la vida”, ha afirmado John Grotzinger, uno de los responsables de la misión.

El interés de los científicos por el cráter Gale viene porque en los estratos de su ladera está escrita la historia de las condiciones medioambientales de Marte y sus cambios. Curiosity logró descubrir durante su primer año de trabajo que en el pasado marciano existió un lago que contaba con todos los ingredientes químicos necesarios para la vida además de la energía necesaria para sustentarla. Ahora, el robot está escalando el monte Sharp, un pico de 5.500 metros en el centro del cráter Gale. En su ladera, buscará más información sobre cómo cambiaron las condiciones climáticas a lo largo del tiempo.

Fuente: El País