Ciudad Juárez.– Entre el encendido piso por piso de la Torre Centinela, una lluvia de pirotecnia y una tormenta que minutos después obligó a los asistentes a refugiarse, Chihuahua inauguró la noche del 9 de septiembre su principal apuesta tecnológica en materia de seguridad: un centro de mando desde el que cámaras, lectores de placas, inteligencia artificial y áreas de análisis prometen convertir miles de datos en información para perseguir delitos y reaccionar con mayor rapidez. La verdadera prueba, sin embargo, comenzará ahora: demostrar que toda esa tecnología puede traducirse en mayor seguridad para la población.
La ceremonia fue encabezada por la gobernadora Maru Campos y el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya. Después del acto protocolario, las luces del edificio se encendieron progresivamente y comenzó el espectáculo de fuegos artificiales. Pero el escenario cambió en cuestión de minutos: una fuerte tormenta acompañada de viento alcanzó la zona y obligó a invitados y representantes de medios a correr hacia el interior. Durante ese traslado, una ráfaga impulsó una puerta que golpeó con fuerza a una compañera de medios. El aguacero también provocó afectaciones en otros puntos de Ciudad Juárez.
Ya dentro, el contraste parecía de película futurista. Personal operativo y altos mandos recibieron a los visitantes en los diferentes niveles, donde enormes videowalls mostraban imágenes provenientes de la red Centinela. Durante las demostraciones se explicó que herramientas de inteligencia artificial pueden apoyar en identificación de rostros, reconocimiento de placas, seguimiento de objetivos y reconstrucción de desplazamientos mediante distintas cámaras, además de cruzar información para obtener ubicaciones de interés en investigaciones y operativos. Estas capacidades fueron presentadas durante el recorrido; el Gobierno del Estado ha señalado desde el lanzamiento de Plataforma Centinela que la inteligencia artificial forma parte de su estrategia para prevenir e investigar delitos de alto impacto.
La experiencia fue reforzada incluso en la presentación de cada área: en distintos pisos aparecía en pantalla una figura tipo “cyborg” generada con inteligencia artificial, que introducía a los visitantes a las funciones del nivel antes de que el personal explicara los sistemas. La plataforma integra oficialmente 2 mil 985 cámaras PTZ, 4 mil 717 cámaras fijas, mil 791 lectores de placas, 102 arcos, 3 mil 65 puntos de monitoreo, 40 centros móviles y sistemas antidrones, mientras la Torre funciona como punto de coordinación de los centros de mando e inteligencia distribuidos en Chihuahua.
El resultado es visualmente impresionante: tecnología, centros de mando interconectados, análisis de información y herramientas capaces de seguir personas o vehículos a través del territorio. Pero esa imagen futurista plantea también la pregunta central después de la inauguración. La Torre Centinela ya mostró de qué es capaz tecnológicamente; ahora tendrá que demostrar de qué es capaz en las calles. Menos delitos, mejores investigaciones, ubicaciones más rápidas y menores tiempos de respuesta serán los indicadores que finalmente determinen si la gran promesa de seguridad inaugurada en Ciudad Juárez cumplió su propósito.







