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¿Independencia… de quién?

Hoy, en todo el país, habrá fiesta, banderas, cohetes, música y gritos de ¡Viva México! para conmemorar aquel llamado que, según la historia oficial, hizo el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810. La escena se repetirá en plazas, presidencias municipales y balcones, con funcionarios levantando la voz para recordar que somos una nación libre y soberana.

Pero ¿realmente tenemos algo que festejar?

Ya sabemos que esta cantaleta está tan trillada que parece estar en el cajón cada año para sacarse justo un día al año.

Hay razones para honrar la historia, sí. El problema es cuando descubrimos que, en algunas regiones del país, el Estado mexicano parece compartir territorio con el crimen organizado y, en otras, francamente pareciera haberle cedido la plaza.

Y no hace falta irnos hasta Sinaloa, aunque por supuesto sería uno de los ejemplos más evidentes.

Aquí mismo, en el estado de Chihuahua, tenemos municipios como Guadalupe y Calvo o Morelos, donde durante años comunidades enteras han vivido bajo la presión de grupos criminales que inciden incluso en temas electorales.

Eso, señoras y señores, también forma parte de la realidad nacional.

En nuestra querida Ciudad Juárez es verdad que no se compara con Culiacán, pero tampoco podemos echar campanas al vuelo.

No hay Estado ausente, pero vivimos en un territorio que durante años ha tenido que convivir en condiciones de violencia que lo mantienen en permanente tensión. Una frontera estratégica, con enormes intereses económicos y sociales, pero también con una disputa criminal que ocasionalmente parece ganarle la partida a las instituciones.

Y mientras, las autoridades se avientan confeti a la cara cuando se muestran estadísticas a modo y se lanzan la pelotita cuando las cosas salen mal. Municipio, Estado y Federación no se ponen de acuerdo, pues todo se sustenta en rentabilidad electoral.

A nadie se engaña cuando se trata de ocultar que Juárez aporta una proporción importante de las muertes violentas que se registran en Chihuahua y esto arrastra al estado al top 5 de las entidades con mayores niveles de homicidio doloso.

La independencia supera la liturgia nacionalista del 15 de septiembre, cuando se hinchan los pechos del gobernante (¿Y gobernanta?) que sale al balcón, agita la bandera y grita una lista de nombres.

La soberanía también se demuestra cuando el Estado tiene capacidad para proteger a sus ciudadanos, garantizar la ley y mantener bajo control su territorio.

Esta noche volverán a ondear las banderas verde, blanco y rojo. Millones de mexicanos cantarán, brindarán y recordarán a Hidalgo, Morelos, Allende y tantos personajes que construyeron la nación que hoy conocemos.

Y habrá que esperar también qué nombres aparecen en los nuevos vivas que se incorporen al discurso presidencial.

Porque si la lista pretende convertirse en una especie de pasarela política, esperemos que entre los nombres no aparezcan personajes que, en lugar de representar la fortaleza institucional, hoy cargan con cuestionamientos y señalamientos que han puesto a sus gobiernos bajo la lupa.

Ya veremos si escuchamos los tradicionales ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Morelos!, ¡Viva López!, ¡Viva Beltrán!, ¡Viva la Independencia!, ¡Viva México!…

Hasta mañana.

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