Una semana llevan ya los vecinos de la zona de los kilómetros esperando que la Junta Municipal de Agua y Saneamiento les resuelva un problema tan básico como el suministro de agua potable. En Granja San Rafael, ubicada en el kilómetro 32 de la carretera federal número 2, Juárez-Ascensión, las familias han tenido que buscar por sus propios medios la manera de enfrentar la falta del líquido, mientras las autoridades van acumulando anuncios y compromisos que hasta ahora han quedado lejos de resolver la emergencia.
El problema adquiere todavía mayor dimensión cuando se recuerda que estamos atravesando una temporada de temperaturas elevadas, en la que disponer de agua representa una necesidad indispensable para la salud, la higiene y las actividades más elementales de cualquier hogar.
Hace algunos días, hasta esa zona llegaron autoridades para entregar tinacos, tambos y bidones, con el argumento de que servirían para enfrentar la problemática, porque hasta esa zona todavía no llega la red.
También se habló de un operativo mediante 49 pipas que son propias de la JMAS para llevar el agua. El anuncio generó expectativas entre los habitantes, pero con el paso de los días esas expectativas se transformaron en molestia, porque el suministro simplemente nomás no llego.
Ahora los vecinos reciben una nueva fecha: este jueves 3 de septiembre por la mañana se supone que comenzará la distribución mediante pipas particulares e independientes en la gasolinera del Oxxo del kilómetro 27, con abastecimiento para las familias que viven entre los kilómetros 27 y 30.
La información que circula entre los habitantes señala que serían alrededor de 20 unidades las encargadas de realizar esta tarea, ante la versión de que los vehículos de la propia Junta Municipal de Agua y Saneamiento se encuentran descompuestos.
La situación también alcanza a habitantes de la colonia Tarahumara, Cerro del Caballo y otros asentamientos de reciente creación ubicados en aquella zona, desde Valle Dorado hasta el kilómetro 33.
Pero quizá lo que más ha encendido el enojo de los habitantes es que, mientras ellos esperan el suministro, aseguran haber visto circular pipas por la zona y, al solicitar que les proporcionen agua, reciben como respuesta que esas unidades tienen instrucciones de no hacerlo.
La imagen que acompaña esta columna precisamente recoge uno de esos señalamientos y será importante que la Junta Municipal de Agua y Saneamiento explique con claridad qué está ocurriendo, quién está dando las instrucciones y bajo qué criterios se decide quién recibe el líquido y quién tiene que seguir esperando.
También habrá que revisar la actuación de quienes tienen la responsabilidad de supervisar la operación en aquella zona. Si los trabajadores carecen de autorización para entregar agua, quizá el problema esté precisamente en la cadena de mando y en quienes deben garantizar que las instrucciones lleguen de manera oportuna a quienes están en campo. Lo que resulta difícil de explicar es que una emergencia que lleva una semana afectando a cientos de familias siga dependiendo de trámites, autorizaciones, vehículos fuera de servicio o decisiones que parecen tomadas desde un escritorio muy distante de la realidad que viven los habitantes de los kilómetros.
El Municipio, a través de Desarrollo Social, ha realizado algunas acciones para atender la situación y se ha informado que la distribución mediante pipas particulares será coordinada por esta dependencia.
Incluso se ha pedido a las familias que permanezcan atentas y esperen las unidades afuera de sus domicilios durante los recorridos.
Lo que están pidiendo los vecinos por el momento es que las autoridades cumplan con garantizar el suministro. Eso es lo mínimo cuando se trata de un servicio indispensable que debería estar disponible, si o si, para las familias que viven en esta parte de Ciudad Juárez.
Hasta mañana.







